ZEISS AATMA: diseñadas para emocionar
Conversamos con Christophe Casenave, jefe de negocio de ZEISS; Sundeep Reedy, Senior Manager de Soluciones de Cinematografía; Marco Auricchio, Area Sales Manager EMEA de ZEISS, y el DOP Eduardo Servello
¿Qué significa diseñar una óptica con carácter en una época dominada por sensores cada vez más precisos, flujos de trabajo virtuales y herramientas basadas en inteligencia artificial? Esa es una de las preguntas que se planteó ZEISS al desarrollar las nuevas Aatma (la primera de tres nuevas familias que lanza el fabricante este año). Inspiradas en el legado óptico de la marca, pero concebidas para los rodajes contemporáneos, las Aatma forman parte de una estrategia que combina innovación tecnológica, preservación de la intención visual del director de fotografía y nuevas herramientas para la integración de VFX. Conversamos con los responsables de ZEISS que han impulsado esta visión y analizamos su comportamiento sobre el terreno junto a Eduardo Servello AMC durante el rodaje de ‘The Silenced’.
Autora: Carmen V. Albert
ZEISS acumula casi noventa años de presencia en la industria cinematográfica y una trayectoria aún más extensa en fotografía. Sin embargo, para Christophe Casenave, jefe de negocio de ZEISS, la historia de la compañía solo tiene sentido si sirve para explicar su vocación innovadora. “Si observas nuestra historia, siempre hemos introducido innovaciones importantes”, explica. Entre ellas recuerda hitos como la introducción de objetivos de formato medio con autofoco para las cámaras Contax.
Esa filosofía continúa vigente hoy. En los últimos años la compañía ha desarrollado tecnologías como Extended Data, que proporciona información de lente para corrección de distorsión y sombreado, y recientemente CinCraft Lenscore, una herramienta que permite trasladar el comportamiento óptico de una lente cinematográfica al trabajo de efectos visuales. “Siempre hablamos de innovación conectada con el cliente. ¿Cómo podemos simplificarle la vida?”.
Para Casenave, esta apuesta responde a un momento de transformación profunda de la industria. La irrupción de la inteligencia artificial genera incertidumbre, pero considera que el verdadero reto no está en la sustitución de los creadores, sino en la necesidad de diferenciarse dentro de un ecosistema saturado de contenidos.
Christophe compara la situación actual con la aparición de la fotografía en el siglo XIX. “Todo el mundo pensó que la pintura desaparecería, y ocurrió lo contrario: los pintores dejaron de limitarse a hacer retratos y desarrollaron nuevas formas de expresión”. A su juicio, algo similar sucederá con la cinematografía: cuanto más contenido automático exista, más valor tendrán las imágenes capaces de transmitir una mirada personal. “Una de las tareas más importantes desde la cinematografía será garantizar que lo que hacen se perciba como algo creado por seres humanos y fruto de una sensibilidad artística”.
Al mismo tiempo, Casenave considera que la industria necesita herramientas para optimizar procesos cada vez más complejos. Los efectos visuales ocupan hoy una parte fundamental de las producciones y requieren enormes recursos humanos y técnicos. “Hay muchísimas tareas pesadas que tendrán que hacerse de forma más eficiente. También los equipos de rodaje necesitarán herramientas que les ayuden a trabajar mejor sin afectar a su creatividad”.
Aunque ZEISS continúa centrada en el mercado cinematográfico, la compañía también observa la evolución de sectores como la producción virtual y el broadcast. Hace cuatro años adquirió Ncam, empresa especializada en sistemas de camera tracking para producción virtual y live production. Su tecnología ha estado presente en varias ediciones de la Super Bowl y fue reconocida con un Emmy tecnológico.
Para Casenave, la frontera entre cine y broadcast es cada vez más difusa. “Ahora existe un deseo de producir imágenes de mayor calidad. La forma de retransmitir los eventos se ha vuelto mucho más artística”.
ZEISS no pretende competir en el broadcast masivo, pero sí contribuir a trasladar herramientas y estándares visuales propios del cine a las producciones televisivas más exigentes. “Llevar calidad cinematográfica y una mayor dimensión artística al broadcast encaja perfectamente con nuestra misión”.
CinCraft Lenscore: un puente entre fotografía y VFX
La inteligencia artificial es uno de los temas que más preocupan actualmente a los directores de fotografía. Ante iniciativas que buscan certificar el origen humano de las imágenes, Casenave se muestra prudente. “Hemos estudiado ese tema, pero el problema es más complejo de lo que parece”.
A su juicio, conviene diferenciar entre la IA generativa aplicada directamente a la creación de imágenes y aquella destinada a automatizar tareas repetitivas dentro de los flujos de trabajo. Mientras que la primera plantea interrogantes sobre la autoría, la segunda puede convertirse en una herramienta útil para los profesionales. “Los flujos de trabajo son extremadamente complejos y creo que existe espacio para que una IA ayude a coordinar esos procesos. Pero los artistas seguirán siendo quienes creen”.


Precisamente para reforzar el papel creativo del DOP nace CinCraft Lenscore. El software, integrado como plugin para Nuke, permite reproducir digitalmente el comportamiento óptico de una lente real dentro del entorno de efectos visuales. “Sitúa al director de fotografía en el centro del proceso de VFX”.
El funcionamiento es sencillo: si una secuencia se ha rodado con una determinada óptica ZEISS, el artista de efectos visuales puede seleccionar esa misma lente dentro de una biblioteca digital y aplicar automáticamente sus características ópticas a los elementos generados por ordenador. Esta tecnología se basa en la modelización matemática del comportamiento físico de las lentes. “No utiliza IA. Lo que hace es reproducir el diseño óptico. Como conocemos perfectamente el comportamiento orgánico del vidrio, modelamos ese comportamiento en software”.
El objetivo es preservar la intención visual original del director de fotografía y construir un puente más sólido entre el rodaje y la postproducción. “Queremos conectar al DOP con el departamento de VFX”.
En el futuro, más allá del catálogo actual de ZEISS, la compañía prevé poder medir y digitalizar cualquier óptica para trasladar sus características a los efectos visuales. “Dentro de cinco o diez años podremos medir una óptica de los años cincuenta y aplicar posteriormente su comportamiento óptico a los VFX”.


Imágenes: Opciones de ópticas de ZEISS CinCraft LensCore.
En un momento en el que el mercado de las ópticas de cine vive una extraordinaria diversificación, Casenave considera que la proliferación de nuevas marcas beneficia directamente a los directores de fotografía, pero insiste en que cada fabricante debe construir una identidad reconocible. En el caso de ZEISS, asegura que su propuesta va mucho más allá de la nitidez tradicionalmente asociada a la marca. “Sabemos por qué la gente utiliza nuestras lentes, y es algo más amplio de lo que muchos piensan”. Para Casenave, la creatividad pertenece a los cineastas. “Nosotros simplemente proporcionamos la herramienta”. Y en ella, hay aspectos sobre los que la compañía no está dispuesta a hacer concesiones: “La fiabilidad es uno de ellos. Nuestras lentes no son las más baratas, pero si estás rodando con una lente ZEISS sabes que va a funcionar hoy, mañana y pasado”.

Tras desarrollar parte de su carrera como director de fotografía, Sundeep Reddy dio el salto a la industria tecnológica de la mano de compañías como Element Technica y RED. Su experiencia a ambos lados del proceso creativo lo llevó a incorporarse a ZEISS con una misión muy concreta: traducir las necesidades y el lenguaje de los cineastas al universo de la ingeniería óptica. Los primeros frutos de ese trabajo llegaron con las Supreme Prime y continúan ahora con las nuevas ZEISS Aatma, una familia de ópticas concebida para aportar más carácter y personalidad a la imagen.
ENTREVISTA A SUNDEEP REDDY, CINEMATOGRAPHY SOLUTIONS ZEISS GROUP
Participaste directamente en el diseño de las Aatma. ¿Cómo fue el proceso de desarrollo de estas ópticas?
Sundeep Reddy: En 2024 quisimos desarrollar una gama con carácter, porque nuestras lentes tienen un legado asociado a una gran nitidez. Las Supreme fueron nuestro primer diseño de lentes con carácter. Técnicamente, se dice que las ópticas ZEISS son clínicas, porque la nitidez se mantiene desde el centro hasta los extremos de la imagen y la resolución es uniforme. Esto lo cambiamos en las Supreme, donde la nitidez se concentra en el centro y cae gradualmente hacia los bordes. Hacen muy buena pareja con sensores como los de la ARRI LF y la Sony Venice.
Por otra parte, con las Radiance, que tienen un poco más de carácter, potenciamos los flares y diseñamos unas ópticas cálidas que, por primera vez, se alejaban de los colores neutros tradicionalmente asociados a ZEISS, que combinados con sensores digitales pueden percibirse como fríos.
En 2013 usé las Super Speed con la RED Dragon y noté cómo se generaba emoción, calidad y suavidad en la imagen, algo que no ocurría con otros modelos de ZEISS con sensores digitales. El sector coincidía, porque siempre han sido las ópticas más demandadas. Por eso sugerí avanzar en la dirección de las Super Speed y las Contax y estudiar ambas ópticas, que creaban una imagen suave gracias al plomo presente en el cristal, un material que hoy ya no podemos utilizar. No obstante, nuestros ingenieros han conseguido acercarse a ese nivel de suavidad sin recurrir a él.
Cuando empezamos a trabajar en las Aatma, mi prioridad eran las pieles, especialmente zonas como la frente y las mejillas, donde incide más la luz. Desarrollamos varias versiones y la que más me gustó fue la que daba una suavidad similar a la de las Super Speed.
Se ha dicho que las Aatma tienen características nostálgicas. ¿Qué técnicas ayudan a crear esa sensación estética?
Usamos un diseño óptico cuyo nivel de nitidez fuera similar al de las Super Speed. Para conseguirlo estudiamos aspectos como la curvatura de los elementos, el espacio entre ellos, la distancia de desplazamiento o el propio tipo de vidrio utilizado.
También se ha trabajado la sobrecorrección. ¿Cómo se ha integrado en las ópticas?
Hay que decir que en las Super Speed no existe sobrecorrección. La subcorrección, corrección y sobrecorrección determinan la forma en que los rayos convergen dentro una óptica. Por ejemplo, con la subcorrección, cuando tenemos patrones, existe una actividad visible delante del punto de foco. En la sobrecorrección, en cambio, esa actividad se sitúa detrás del punto de enfoque. Por ello, si tenemos hojas en el fondo de un plano, existirá cierta actividad visual y este no quedará completamente desenfocado.
Durante el desarrollo teníamos tres opciones con subcorrección y tres con sobrecorrección, aunque la primera nos interesaba menos. Al probar una de las variantes de sobrecorrección descubrimos que su intensidad era excesiva. Otra opción resultaba muy interesante, pero cuando la llevábamos al límite el contraste se elevaba, casi como si se utilizara un filtro difusor, y en los contraluces aparecía un halo demasiado grande.
Utilizando un maniquí calvo para estudiar los reflejos, observamos que una ligera sobrecorrección generaba la respuesta que buscábamos, tanto en la textura de la piel como en el contraste. Del mismo modo, los bokeh de ZEISS suelen ser círculos perfectos, pero nosotros queríamos algo diferente, más cercano a nuestras antiguas Carl Zeiss Jena Biotar, que empujan ligeramente los círculos y anillos del desenfoque.
¿De qué manera se logra la consistencia cromática entre las diferentes focales?
Descubrimos que en el canal magenta existe una reducción de aberraciones cromáticas mayor que en el verde, por lo que podemos percibir algo más de verde que de magenta en estas ópticas. Esto está relacionado con la sobrecorrección y con el propio diseño óptico.
Es un tema complejo, porque al diseñar una lente siempre hay que tomar decisiones y asumir compromisos. Si forzamos determinados aspectos para obtener más nitidez, aparecerán otros problemas. Del mismo modo, si buscamos una corrección geométrica perfecta habrá otras consecuencias. Es una especie de juego de equilibrios.

Ópticas como las Angénieux Optimo ofrecen en un solo set muchas posibilidades. A su manera, las Aatma también ofrecen versatilidad.
Sí, aunque es diferente. Sobre el papel, la posibilidad de modificar el look resulta muy interesante, pero es algo que hoy solo pueden gestionar con facilidad grandes rentals como Panavision o ARRI Rental. Para otras compañías puede ser complicado realizar esos cambios en poco tiempo.
Aun así, creo que las ópticas evolucionarán hacia esa dirección, aunque llevará tiempo conseguir que estos cambios sean fáciles. Sobre todo, porque, cuando se modifica físicamente el look de una lente, también es necesario cambiar las escalas de foco, algo difícil de hacer en mitad de un rodaje.
En la presentación en Madrid hablaste sobre el concepto de la imperfección controlada. ¿Podrías profundizar en ello?
La labor de los ingenieros consiste en crear una óptica perfecta para cualquier aplicación, y para ellos muchas de las reacciones de una lente son anomalías. La perfección consiste en mantener el mismo MTF (Modulation Transfer Function) en todo el cuadro; es decir, conservar la misma resolución y nitidez desde el centro hasta los extremos, algo especialmente importante en fotografía fija.
Sin embargo, cuando la imagen está en movimiento, el MTF ya no se percibe de la misma manera, porque no existe un único fotograma estático; todo se mueve y la percepción de la nitidez cambia.
Para muchos ingenieros, un flare es algo negativo y su objetivo es eliminarlo. También analizan aspectos como los componentes metálicos, los cristales o las reflexiones internas. En teoría, podríamos eliminar prácticamente todos los reflejos si el coating y el pulido fueran extremadamente precisos, aunque eso tendría un coste enorme.
Por ejemplo, las lentes destinadas a la industria de los semiconductores son tan perfectas que no presentan reflejos visibles gracias al multilayer coating, que hace que el vidrio sea prácticamente transparente desde el punto de vista óptico.
Nosotros no necesitamos alcanzar ese nivel de perfección, aunque los ingenieros persigan una resolución homogénea, una gran nitidez y un color totalmente neutro. Incluso en el diseño óptico
contamos con nuestro propio método para calibrar el color y determinar con precisión dónde están el rojo, el verde, el azul y el blanco, algo similar a lo que sucede en etalonaje.
Sin embargo, para quienes trabajamos en cine, esas imperfecciones son precisamente las que generan dramatismo. Mi trabajo consiste en explicar a los ingenieros dónde queremos introducir esos ‘errores’ para crear flares, suavidad o determinadas texturas en la nitidez y así desarrollar una lente artística. Para nosotros, la imperfección no es algo malo.
Tengo entendido que vais a fabricar las Aatma sobre pedido.
Marco Auricchio: Nuestra fabricación es muy artesanal. Cuando llega un pedido se trabaja específicamente para él, porque no estamos hablando de un producto de masas, sino de nicho.
Así hemos fabricado en Alemania las Master Anamorphic, las Master Prime y las Supreme. En nuestra fábrica podemos pasar de una línea a otra en un solo día. Este año vamos a lanzar tres líneas diferentes y es necesario formar a las personas que trabajan en ellas, porque hoy puede llegar un pedido anamórfico y mañana uno de Aatma, y el ensamblaje cambia por completo.
Por eso, el trabajo debe seguir siendo manual, pero al mismo tiempo muy moderno y flexible.
Este mes de junio entregaremos los pedidos de Aatma y también las primeras Panoptes 65 mm. Creo que somos prácticamente los únicos que seguimos fabricando en Alemania. ARRI, por ejemplo, fabricó las Signature Prime en Japón. Nosotros hemos fabricado fuera productos como las Nano Prime, porque requerían otro volumen de producción, pero ZEISS quiere mantener sus líneas de alta gama en Alemania.

¿De qué forma hacéis partícipes a vuestros clientes cuando estáis desarrollando nuevos productos?
Sundeep: Ese es precisamente mi trabajo. Siempre necesitamos el feedback de los clientes: no tiene sentido crear algo que nadie necesita.
Un ingeniero japonés me dijo una vez que, si pedía una opinión a mil personas, obtendría mil respuestas distintas.
Marco: Estoy de acuerdo. La mentalidad japonesa y la alemana son bastante similares. Pero los mercados cambian y, si no escuchas al cliente, puedes perderlo.
Sundeep: Escuchar a todos es muy difícil, pero también muy necesario. La clave está en saber dónde priorizar. Muchas marcas solo preguntan a DOPs de Hollywood, Alemania o Francia y diseñan sus productos pensando exclusivamente en esos mercados, sin escuchar a profesionales de España, Italia, Japón, India o México. Creo que el uso que se da a una óptica depende de la cultura y del clima, y nosotros debemos adaptarnos a esos factores. Si consigues desarrollar un producto que hable el lenguaje de todos, tendrás éxito. Y para lograrlo hay que escuchar y comprender qué necesita cada usuario.
Marco: Desde que surgieron las Supreme hace nueve años, ZEISS no lanzó ninguna otra línea cinematográfica. Era nuestra responsabilidad dar tiempo a las rentals para recuperar su inversión. Ahora, con esta nueva línea, el feedback está siendo increíble. La gente reconoce inmediatamente el diseño óptico y el look. Incluso en un momento tan complejo para el mercado como el actual, existe una gran expectación por trabajar con estas nuevas ópticas.
ZEISS tradicionalmente se asocia a tonalidades frías. ¿Existe un ‘look ZEISS’? ¿Cómo podría definirse?
Sundeep: Para nosotros, el look cambia según cada producción y estamos en constante evolución. No queremos quedarnos atrapados en una especie de trademark visual. Queremos proporcionar una base sólida desde la que construir y que después cada usuario añada nuevas capas creativas. Nos alejamos así de la percepción de que las ZEISS son ópticas clínicas, nítidas y frías. Las palabras que mejor nos definen son versatilidad y universalidad.

‘The Silenced’: un Aatma 18 mm para todo un largometraje
La película de terror ‘The Silenced’, rodada en Tenerife y ambientada en un complejo sistema de cuevas y túneles, se convirtió en uno de los primeros proyectos en España en utilizar las nuevas ZEISS Aatma. Para su director de fotografía, Eduardo Servello, la elección de estas ópticas estuvo ligada desde el principio a las necesidades narrativas y espaciales del proyecto.
Durante el proceso de preparación y scouting junto al director Flavio Pedota, Servello identificó en el 18 mm de la serie Aatma la herramienta adecuada para construir el lenguaje visual de la película. La producción se desarrollaba en espacios extremadamente reducidos, donde era necesario acercarse físicamente a los personajes sin perder la percepción del entorno.
“La capacidad del 18 mm para traducir el espacio de una manera inmersiva nos permitió acercarnos a los actores sin perder el contexto arquitectónico y emocional de las localizaciones”, explica.

La decisión fue tan clara que el director de fotografía optó por rodar prácticamente toda la película con una única focal. En un entorno formado por túneles estrechos y cuevas volcánicas, la cámara podía acompañar a los personajes desde una posición muy cercana manteniendo siempre la sensación de profundidad y la relación espacial con el escenario.
Otro de los aspectos que más llamó la atención de Servello fue el tratamiento de la piel y la textura de la imagen. Las Aatma fueron concebidas por ZEISS como una reinterpretación contemporánea de algunas de sus ópticas históricas, incorporando una suavidad y una organicidad poco habituales en la tradición más clínica de la marca. “Desde las primeras pruebas valoramos mucho la personalidad que aportan a la imagen, especialmente esa cualidad nostálgica y orgánica que poseen sin sacrificar definición ni profundidad”.
Según el director de fotografía, la reproducción cromática de las pieles fue uno de los elementos clave para construir el universo emocional de la película. Las transiciones suaves, el contraste moderado y la textura natural de la imagen contribuían a reforzar la humanidad de los personajes dentro de una historia marcada por la tensión psicológica y el aislamiento.
La combinación elegida para el rodaje fue una ARRI Alexa 35 junto al Aatma 18 mm. Servello destaca especialmente la relación entre la latitud de la cámara y el carácter óptico de la lente, una combinación que le permitió trabajar con aperturas muy abiertas manteniendo una imagen sólida tanto en altas luces como en sombras.

Gran parte de la película se rodó alrededor de T2.2 y T3, aprovechando la capacidad de las Aatma para generar una separación orgánica entre personajes y fondo sin perder completamente la percepción del espacio. Más que utilizar el desenfoque como un simple recurso estético, el objetivo era convertirlo en una herramienta narrativa capaz de dirigir la atención del espectador hacia el estado emocional de los personajes.
“El desenfoque funciona aquí como una herramienta emocional. Queríamos aislar visualmente a los personajes dentro de espacios reducidos y opresivos, pero sin perder nunca la sensación del entorno”.
Las características del 18 mm permitieron mantener esa dualidad entre intimidad y contexto, incluso en primeros planos extremos realizados dentro de túneles de dimensiones muy reducidas.
La producción también incorporó una cantidad significativa de efectos visuales, lo que permitió aprovechar las capacidades de ZEISS eXtended Data (XD). Los metadatos generados por las ópticas facilitaron la integración de los VFX y ayudaron a mantener la coherencia visual durante la postproducción. “La posibilidad de registrar y transferir metadatos precisos de las ópticas nos permitió preservar con mayor exactitud las características originales de la imagen y trasladar mejor las decisiones tomadas en el set a las siguientes fases del proceso”.
Para Servello, esa continuidad entre rodaje y postproducción resulta tan importante como las propias cualidades ópticas de la lente. En ‘The Silenced’, las ZEISS Aatma no solo respondieron a una necesidad técnica, sino que se convirtieron en una herramienta fundamental para definir la atmósfera visual de la película y reforzar la relación entre los personajes y el espacio que los rodea.








