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‘MADRID, EXT.’ CIUDAD BUSCA SINFONÍA

18/09/2026

‘MADRID, EXT.’ se estrena en Filmin

¿A qué suena Madrid? ¿Cuál es su ritmo interno? ¿Cómo puede ser ordenado y reinterpretado? Estas preguntas surgen con la pulsión que lanzó al cineasta y dramaturgo Juan Cavestany a grabar las calles de su ciudad, apoyado por sus colaboradores, Guille Galván en la composición musical y Javier Bermejo AEC en la dirección de fotografía. El resultado, cuatro años más tarde, es una película a caballo entre el documental y el experimento visual cuya gramática se compone de un montaje audiovisual rítmico que evoca estructuras musicales. Pero ‘MADRID, EXT’. es mucho más que una sinfonía urbana: es también una mirada nostálgica a una ciudad que se acaba, es un homenaje a la cotidianeidad de las gentes que la habitan, es un diálogo entre urbanitas del mundo y es, también, un homenaje que ahora vuelve como ofrenda al lugar que lo vio nacer: las calles de Madrid.

Entrevista al DOP Javier Bermejo y a Juan Cavestany realizada en el marco del Microsalón AEC 2025. Ensayo fílmico acerca de la ciudad y el paso del tiempo, de sus transformaciones y sus contradicciones. Es un homenaje a Madrid a modo de gran archivo visual y sonoro de sus habitantes y localizaciones, donde se cruza comercio y fauna, arquitectura y señoras, mercerías y poetas, constructores y destructores de la ciudad.

El cine de Juan Cavestany, a veces autoproducido, se caracteriza por su tono underground, explorando lo absurdo y lo cotidiano. Su trayectoria, tanto en el teatro alternativo como en el cine independiente y la televisión de autor, refleja una constante exploración artística, a menudo con un enfoque experimental y una mirada única. Muestra de ello es su particular película sinfónica, que accedió a la ayuda selectiva para proyectos de cine experimental -la película tiene el apoyo del ICAA, del Ayuntamiento de Madrid y de la Madrid Film Office-. ‘MADRID, EXT’ es una oda a la capital española con la mirada puesta en sus habitantes que contiene una crítica hacia la forma en que la gentrificación está cambiando la arquitectura de las ciudades. Hemos transitado por este trabajo con el director de fotografía Javier Bermejo AEC, quien colabora con el director desde que fotografió su película ‘Esa sensación’ (2016).

Autora: Carmen V. Albert

De los interiores a los exteriores de Madrid

Surgida como cara B de la película colaborativa ‘Madrid, INT.’ (el primer documental español rodado en la cuarentena y un retrato del estado de ánimo durante las peores semanas del confinamiento), Cavestany se planteó este nuevo documental impulsado por la necesidad de redescubrir la ciudad tras la pandemia. “Me movía un anhelo por Madrid, de lo que recordamos como ‘bonito’, pero con la precaución de la nostalgia fácil. Perseguía también una idea fantasiosa: ¿cómo sería combinar la ambición de un gran documental sinfónico con la bajada a tierra del testimonio encontrado casi al azar?” explica el director.

Con esta premisa, Cavestany arranca este rodaje hace cuatro años, vagando por la ciudad con una cámara y acumulando cientos de horas de imágenes. “Un día me fui a grabar con él, porque no sabía muy bien qué es lo que le interesaba ni lo que quería hacer”, recuerda el director de fotografía Javier Bermejo AEC. “Y, de repente, lo entendí. Vimos juntos dos películas que fueron claves para el proyecto: ‘Souvenirs de Madrid’ (Jacques Duron, 2009) y ’50 años de ‘Octobre à Madrid» (Diario filmado), de Joseph Morder (2024)”.

Bares, qué lugares. En esta sinfonía de Madrid no pueden faltar los singulares bares que llenan la ciudad. Fotograma.

Otras referencias que manejaron fueron ‘Koyaanisqatsi’ (Godfrey Reggio, 1982), todo el mundo de sinfonías urbanas que surgieron en los años 20 (como las de Berlín y Niza, de Walter Ruttmann y Jean Vigo, respectivamente), y también ‘La ciudad oculta’ (Víctor Moreno, 2018, ver C&L #102), una sinfonía del Madrid Subterráneo. “Nos propusimos grabar todas las semanas durante un par de años, sobre todo Juan, con mayor disponibilidad, mientras que yo me uniría cuando pudiera. Por esta razón, a nivel de dirección de fotografía, un paso muy importante fue definir cuál sería el material idóneo para el proyecto. Hay muchas cámaras en el mercado, pero la nuestra tenía que ser sencilla de usar. Lo que más me preocupaba era el foco, por lo que en seguida descarté los sensores Full frame y Super 35”, recuerda Javier.

Fotograma de ‘MADRID EXT’, de fondo el barrio de Plaza de Castilla, parte del distrito Chamartín.

Tras probar varias cámaras, el DOP se decantó por la Panasonic GH5S, “porque al ser un sistema Micro 4/3, tiene una caída de foco muy suave y genera un volumen tridimensional, sobre todo en los primeros planos, que es algo que no pasa con el full frame, a no ser que cierres mucho el diafragma”, explica Javier. “Otra cosa que me interesaba es que tuviese ISO dual nativa para situaciones de poca luz, y que fuese fácilmente configurable. Finalmente, buscaba que, de serie, tuviese unas ópticas muy buenas, pero también ligeras y pequeñas, para llevar en una mochila”. En este sentido, las ópticas zoom G de Lumix T2.8 aportaron a la producción la resolución necesaria: “Al estar diseñadas para Micro 4/3, son ópticas muy resolutivas”, indica Bermejo, “y funcionan muy bien tanto en auto focus como en manual”.

Una vez decidido el equipo, se configuraron dos packs idénticos. “Durante una semana, proyectamos unas pruebas para ver los errores más comunes y enseñarle a Juan cómo evitarlos, porque, aunque muchas cosas las hacíamos a dos cámaras, en otras Juan iba por libre. De ese modo, grabamos cientos de horas».

Una escaleta motivacional para explorar la ciudad

La composición de esta sinfonía experimentó una evolución a medida que se desarrollaba el rodaje, y terminó de cobrar sentido en la fase de postproducción. “Se hizo una especie de escaleta motivacional para que nos ayudara a buscar los objetivos en el rodaje. Juan escribió que tenía que ser algo que nace de la tierra y va saliendo hacia la superficie”, cuenta Javier. “Curiosamente, la película conserva esa esencia, porque al principio estás dentro de Madrid, y después salimos fuera”. 

Uno de los muchos retratos de los habitantes de la ciudad, quienes eran grabados durante un minuto y medio en los que les pedían que no se movieran, esperando a que el personaje se quitase el velo y apareciera la persona. Fotograma.

En el montaje, aparte del propio Cavestany, han trabajado Cristóbal Fernández y Raúl de Torres, así como Pelayo Gutiérrez y Valeria Arcieri en el montaje de sonido y mezclas. En esta fase, el proceso no se desarrolló de forma lineal, sino en varias capas de manera simultánea. “Juan iba haciendo una primera selección con todo el material, para después ir acotándolo”.  Para ello, fue esencial la música del compositor Guille Galván (Vetusta Morla): «Guille veía los brutos, escuchaba una cosa que le llamaba la atención y de ahí sacaba una pieza. Por tanto, se ha ido yendo y viniendo hasta que se ha encontrado la película”. A través de la observación, la escucha y la investigación de los lugares y los barrios, se compone la banda sonora de la ciudad con una música que se mezcla con los sonidos de Madrid. “No se trataba de hacer arqueología ni folklore, sino de armar, a través de la música y el sonido, la forma de mirar esa ciudad, de quererla y respetarla”, declara Guille Galván. “Para ello, he tratado de lavar el ruido para obtener sus ‘pepitas de oro’: las pistas de sonido del afilador, las churrerías, las máquinas tragaperras, el metro…”

La ciudad que te habla

En este contexto de sinfonía también hay espacio para partes más narrativas, donde los personajes que habitan los espacios cobran protagonismo. Un claro ejemplo es el de Carmina, la dueña de un videoclub. El equipo la grabó contando la historia del comercio, y más tarde regresó para grabar su cierre. “Juan tiene un mapa de Madrid con un millón de chinchetas, fruto de una gran labor de scouting”, nos informa el DOP. “Entonces, hay partes como esa que surgen de descubrir lugares. Queriendo grabar videoclubs, nos tropezamos con su historia. Un día me llamó Juan y me dijo que teníamos que volver a grabar, ya que los de Paco Graco iban a quitar el cartel, porque Carmina había muerto. Entonces, hablamos con ellos para organizarlo”. 

Paco Graco es un proyecto de defensa y protección del patrimonio gráfico de Madrid que ha organizado importantes muestras de letreros rescatados. “En su exposición me encontré con carteles de cines de mi infancia, un reencuentro que me generó muchas sensaciones”, recuerda Javier. «Esa secuencia del videoclub es muy especial, porque muestra exactamente lo que está ocurriendo. Muchos comercios que hemos rodado ya han desaparecido”.

Uno de los cientos de fotogramas con carteles de comercios que aparecen en el documental, que son retirados y guardados por el colectivo Paco Graco cuando estos comercios son desmantelados. 

En el retrato de los que habitan ‘MADRID, EXT.’ encontramos reminiscencias a los personajes, y la manera de retratarlos, de Aki Kaurismäki. Algunos de estos habitantes adoptan un discurso que bien podría ser el del propio director, como el dueño de Muelles Ros -una tienda de muelles casi de fantasía- cuando dice que la ciudad te habla y que a él le gusta fijarse en los carteles cuando camina por las calles de Madrid. «Del mismo modo que fotografiamos los carteles, después empezamos a hacer retratos de gente por la calle”, recuerda Bermejo. “Al principio cuesta parar a alguien para decirle que le quieres hacer un retrato, pero, al final, terminamos haciéndolo con naturalidad, consiguiendo retratos de gente increíble. Teníamos un método muy interesante: les explicábamos que era como hacer una fotografía antigua, y que si se movían saldrían movidos. Entonces, les grabábamos manteniendo la cámara fija durante un rato, para luego, en montaje, escoger el momento donde parece que el personaje se quita el velo y ves a la persona: de repente hay una mirada honesta, ese es el momento que vale”.

Hipnótica cotidianidad

El estilo de montaje de todos los elementos de la arquitectura urbana en combinación con la música genera una sinfonía poliédrica muy evocadora. “Me gusta la hipnosis visual que se consigue contando algo a través de calles por donde nos movemos a diario, por las que transitamos sin mirar”, confiesa Javier Bermejo. “En un momento dado te atrapa: pasas de estar viendo algo tan simple como comercios o calles a que de repente se transforme y salga de lo racional. Proponemos al espectador que sea capaz de sentarse simplemente a fluir con elementos tan básicos como son las calles y la música de Guille”, dice entusiasmado el director de fotografía.

Fotograma de ‘MADRID, EXT.’, inspirada en las sinfonías de ciudades rodada en la segunda década del S.XX.

“Me gusta la hipnosis visual que se consigue contando algo a través de calles por donde nos movemos a diario, por las que transitamos sin mirar.”

Uno de los recursos que contribuyen a este efecto hipnótico es el uso del time lapse del tráfico de Madrid a modo de estribillo, que también actúa como transición a las reflexiones de los personajes de la urbe, como el de una responsable del patrimonio arquitectónico que lamenta que “estamos construyendo para otros, aunque en Madrid aún se puede ver la ciudad que era”. De este modo, se aprecia cierto anacronismo en la película que remite a un tipo de ciudad que se acaba. «Si ves ‘Souvenirs de Madrid’, descubres un Madrid que se nos ha olvidado, y el filme funciona como un archivo. Lo mismo ocurrirá con esta película: metes en una cápsula la ciudad y la congelas”, dice Javier, asegurando que, aun así, no se ha buscado la melancolía. 

Cuando el lienzo es la realidad

Con el sistema de rodaje empleado, carecía de sentido llevar un equipo de luces, por lo que casi todo el control de la luz funciona por localización y buscando ciertas orientaciones o un tipo concreto de luz. 

Las partes donde la técnica cobró mayor importancia fueron los mencionados time lapses, en su mayoría descartados en la fase de montaje. “Lo que más me fascina, aunque en la actualidad lo demos por hecho, es que se pueda proyectar un documental hecho de este modo, rodado con un equipo tan sencillo, y que aguante en pantalla grande. Una de las primeras preguntas técnicas que le hice a Juan fue si la película era para cine o para plataforma. Me contestó rotundamente que para cine. Afortunadamente, pudimos hacer bastantes pruebas en sala proyectando y etalonando, viendo qué posibilidades y qué rango teníamos con esta cámara, que es capaz de grabar 422 10 bits: para mí era muy importante tener una cámara muy flexible, que pudiese resolver las diferentes situaciones de luz que tendríamos a lo largo de los años y que funcionase bien en color”.

El dueño de la tienda de muelles Muelles Ros, un apasionado de la urbe que asegura que “la ciudad te habla”. Fotograma.

Tras este análisis técnico, el DOP envió a los coloristas de Telson unas referencias. «Luego, en la primera jornada del etalonaje les hablé de qué sensaciones teníamos que conseguir en cada momento de la película. El problema fue que aún no teníamos las mezclas ni la música definitiva. Por ello, hicimos un primer etalonaje y, después, cuando lo vimos con las mezclas definitivas, tuvimos que hacer correcciones, porque con la música cambiaban cosas: los contrastes, la saturación, el brillo”.

‘MADRID, EXT.’ vuelve a las calles

Con Javier Bermejo hablamos también sobre el cine independiente y cómo el de Juan Cavestany es un cine insólito en un panorama donde abunda la confección de películas en laboratorios para propósitos concretos. “Mi impresión es que vivimos en un sistema de ultraprocesados. Muchas películas pasan por varios laboratorios y procesos estandarizados cuyo fin es reducir el margen de error. Y me pregunto: ¿Habría sido posible una película como ‘La Caza’ de Saura en un contexto así? Estos sistemas nos dan seguridad y visibilidad, lo cual es importante, pero corremos el riesgo de acabar haciendo un cine predecible, diseñado para festivales, eliminando el espacio necesario que todo cineasta necesita para errar y equivocarse, algo fundamental en cualquier proceso creativo y que, para mí, es en ese espacio donde ocurren los hallazgos que realmente nos hacen avanzar”, opina el cinematógrafo. “Esta película nace de una pulsión que no sabe de calendarios, destinos o estrategias, sino de la necesidad de filmar por intuición y, gracias a ese origen tan libre, le da una energía única que me encanta”.

Juan Cavestany en el rodaje de ‘MADRID.EXT’.

Cavestany y sus colaboradores desean que la cinta alcance un público global que se pueda sentir identificado. “Ojalá esta película pueda llegar más allá de los límites de nuestra ciudad y conversar no solo con los que puedan reconocer en ella su vida diaria”, expresa Juan Cavestany. “Lo que más me interesa de la película es la intención de hablar de algo global partiendo de algo tan particular como es tu ciudad en un momento concreto”, coincide el DOP. “Estoy seguro de que esta película se podría ver y entender en Tokio”.

Para poder alcanzar a esas audiencias diversas, tras su estreno en salas, que se produjo a finales de agosto, se irán sucediendo proyecciones en museos, terrazas, mercados, barrios: “De donde salió la película y donde me gustaría volver a dejarla. Donde la encontré, dando las gracias después de haberla tomado prestada”, propone Cavestany.

Ficha técnica

Cámara: GH5S

Ópticas: Zoom Lumix G 

Relación de aspecto: 1:85,1

Equipo técnico

Productora: Cuidado con el perro

Director: Juan Cavestany

Director de fotografía: Javier Bermejo AEC

Música: Guille Galván

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