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‘La Plaga’: Vulnerabilidad vs. masculinidad tóxica bajo el agua

30/04/2026

Este thriller, ópera prima de Charlie Polinger, se estrena en los cines de España

Desde que fueron compañeros de estudios en el American Film Institute, Steven Breckon ha fotografiado la mayoría de los trabajos del director Charlie Polinger, un director muy visual que debuta en el largometraje con esta historia que explora los horrores de la pubertad y del acoso escolar y que adopta para ello los códigos del cine de terror más setentero. La película, rodada en un táctil y sensorial Kodak 35 mm que nos recordó -salvando las distancias- a la poética acuática que suelen crear Beltrán González y Borja Llorens, compitió en la sección Un certain regard del Festival de Cannes, durante el cual pudimos conversar con el director de fotografía sobre este estupendo trabajo. 

Tráiler de ‘La Plaga’.

La historia sucede en un campamento de waterpolo masculino, donde un chaval de doce años con ansiedad social se ve arrastrado a formar parte de una cruel tradición donde sus compañeros atacan a un marginado acusándole de tener una enfermedad llamada ‘La Plaga’. La historia, de origen autobiográfico, se asienta en los años de juventud del director, un atemporal 2003 que, junto al agua, le sirve para darle una cualidad más visual al tema del acoso escolar de la que podría tener ahora, cuyo caldo de cultivo se encuentra en las redes sociales (como muestra la serie ‘Adolescencia’). “La película distingue al individuo del grupo, del mismo modo que lo hace la cámara, con planos de grupo y planos del protagonista aislado”, nos cuenta Steven Breckon. “Todos necesitamos tener amigos y socializar, pero renuncias un poco a ti mismo para encajar y ser aceptado. Esa era la idea central y la logramos transmitir de varias maneras, principalmente a través de la construcción de la escena y del diseño de planos”.

La elección del formato analógico para el rodaje no estuvo abierta a discusión, una vez que era posible en términos de producción: “Se trata de la cualidad táctil de la película. La experiencia de Ben es muy fragmentada y claustrofóbica, y con el negativo, en ocasiones, pude controlar la velocidad de fotogramas, el obturador y la exposición, e incluso en algún momento intenté dañar la película, degradarla, para que se ajustara a cómo se sentía el protagonista”.

‘La Plaga’ ha sido rodada con película de 35mm. Imagen del set de ‘La Plaga’, con la cámara montada en una Dolly Panther. Foto de rodaje cedida por el director de fotografía Steven Breckon

Steve Breckon combinó su cámara de 35mm con unas ópticas Zeiss Super Speed ‘rehouseadas’ por Gecko Cam. “Las llaman Stealth, son como las Zeiss HS con un look muy parecido a las Super Speed 1.3, pero con una mecánica muy robusta, algo muy importante, porque pasamos mucho tiempo en grúa, en carcasa submarina o en steadicam, usando follow focus en remoto”, nos cuenta Steve. También vemos en ‘La Plaga’ algunos zooms hechos con un Angénieux, porque “me gusta mucho el uso del zoom, siguiendo las enseñanzas de Vilmos Zsigmond usando los zooms en combinación con el movimiento de cámara en ‘El largo adiós’ de Robert Altman”. Otras referencias para esta película son el cine de terror de los 70, como Carrie, o la primera secuencia de ‘La chaqueta metálica’ de Kubrick. “Para el lenguaje de cámara, me inspiré en películas como ‘8 ½’ de Fellini o ‘Punch-Drunk Love’ de Paul Thomas Anderson, porque también retrata la ansiedad de un personaje”.

Fotograma de ‘La Plaga’, donde la colorista Natasha Leonne llevó a cabo un proceso inspirado en el Bleach Bypass y en el Technicolor.

La estimulante paleta de azules y grises de la película se obtuvo tras explorar opciones de LUT. “Yo no quería el típico azul-piscina, sino un azul menos saturado y más cercano al agua del océano. Afortunadamente, trabajo con la que considero una de las mejores coloristas del mundo, Natasha Leonnet, y con ella y el científico de color Josh Pines pude profundizar en encontrar el look que buscaba”, explica el DOP. “Me interesaba algo muy específico en cuanto a la emulación de película de IB Technicolor, muy común en el laboratorio de Roma con cineastas como Antonioni, Fellini o Argento. Es un proceso que se dejó de hacer porque era muy costoso y que por supuesto es imposible de realizar ahora. Entonces, Natasha me sugirió que nos acercáramos al ENR, que es un proceso similar al Bleach Bypass. Al final, decidimos hacer una mezcla de dos LUTs de Josh en Technicolor, y así combinamos un 60% de ENR con Technicolor de 3 tiras, lo que nos dio unos negros muy ricos, unos blancos muy limpios y una gran separación de color que ayudó a recuperar algunos tonos de piel, como el rojo, que era muy importante debido al sarpullido que da nombre a ‘la plaga’ y que debía estar muy saturado, al igual que el rojo de la chaqueta de Jake, el niño acosador”.

Fotograma de ‘La Plaga’.
Fotograma de ‘La Plaga’.

Además, la colorista, que antes hacía fotografía pintada a mano, le ayudó a conseguir el increíble efecto irreal en una secuencia de natación femenina sincronizada que sueña Ben. “Es el único plano submarino rodado con luz submarina; en todo lo demás, la iluminación venía desde arriba. Pero, como estábamos invirtiendo la cámara para obtener una perspectiva desorientadora, usamos un eléctrico de buceo. Lo interesante es que cuando estás bajo el agua y la luz rebota en el fondo, la superficie también actúa como un espejo. Rebota la luz en la superficie, lo que crea una cualidad misteriosa en esas imágenes”, nos explica Steven.

En la búsqueda de la localización principal, el equipo recorrió piscinas de medio mundo, hasta que encontraron en Bucarest la que finalmente se eligió, debido a los amplios ventanales en los que la luz se reflejaba en el agua. 

La película, en la oscuridad de su trama y siguiendo los códigos del género de terror, hace uso de luz dura y de recursos expresionistas. Da la sensación al ver la película de que una gran parte del metraje se rodó en la hora más crepuscular, pero para nada fue así, más teniendo en cuenta que la edad de los actores no permitía el rodaje a ciertas horas: “Te da esa sensación porque a mí me gusta la luz de tungsteno y usé aparatos de 12 kWh también para escenas diurnas, porque me encanta cuando se mezcla con la luz ambiental azul. La manera en que parece la luz solar con el tungsteno le da una sensación de hora mágica”.

Foto de rodaje cedida por el director de fotografía Steven Breckon.

*Artículo escrito por Carmen V. Albert.

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