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PELICULAS
Parte 1 de 2
BOI: en busca de la perfecta imperfección de la imagen
29/03/2019
Entrevista al director de fotografía Nilo Zimmermann

Aquí y allí films, productora de películas como “Magical Girl” o “Las Furias”, vuelve a ofrecernos una de sus perlas de cine emergente y único, al menos en el panorama cinematográfico español. “Boi”, que se estrena este viernes 29 de marzo, es una película tan acertada que, aunque es difícil verla como una opera prima, a la vez solo puede ser un debut. Pocos cineastas, hablemos de los productores, del director o del director de fotografía, se arriesgan tanto hoy en día en nuestro país, y además aciertan.

Autora: Carmen V. Albert

Fotografías: Filmax, Adriá Cañameras y cortesía de Nilo Zimmerman

Reconocemos que nos hemos sentido atrapados en esta redacción por el tratamiento de la imagen que el director de fotografía Nilo Zimmermann (Barcelona, 1986) ha realizado, no sin el sufrimiento que provoca el saberse temerario, en la opera prima de Jorge M. Fontana. Nos alegra mucho que, tras haberse formado e iniciado su profesión en Los Angeles, el director de fotografía decidiera volver a España a consolidar el tándem artístico con el director que ambos habían iniciado durante sus estudios de cine. Nos los quedamos. 

BOI Trailer from Camera & Light on Vimeo.

Boi es un joven que se inicia como conductor privado. Mientras espera con nervios la decisión que ha tomado su novia sobre un asunto que puede cambiarles la vida, deberá acompañar a sus primeros clientes: Michael y Gordon, dos empresarios de origen asiático que han venido a Barcelona con el objetivo de cerrar en menos de 48 horas un acuerdo de vital importancia.

 

Camera & Light: He visto un par de tus cortos. ‘Pacifier & Blowpipe’ me gustó mucho, sobre todo a nivel estético. 

Nilo Zimmerman: Pues ese corto también es de Jorge, realmente lo co-dirigimos y está firmado con el pseudónimo de Broncos.

También has trabajado mucho de eléctrico.

Cuando acabé los estudios empecé como gaffer. Lo hice durante un año cuando vivía en Los Angeles, donde estudié dirección de fotografía en el AFI. Lo compaginé un tiempo haciendo la foto de proyectos cortos y publicidad. Luego decidí dejar de trabajar como gaffer y volverme a Barcelona.

¿No te planteaste quedarte allí a desarrollar tu carrera?

Durante un tiempo fue mi plan, pero es una ciudad un poco dura y por razones personales quise volver. Quizá fue un paso atrás, ya que estaba empezando a trabajar en Los Angeles, y en Barcelona fue un poco como volver a empezar. 

Entiendo por lo que me comentas que el proyecto de ‘Boi’ lo creaste junto al director, Jorge M. Fontana.

Sí. Jorge y yo nos conocimos en la Universidad, hace años. Es mi mejor amigo, y desde que nos conocimos casi que no hemos parado de colaborar. Hicimos un corto de zombies que se llamaba ‘Carlota’, con Macarena Gómez. Después, Jorge escribió ‘Chupete y Soplete’, que rodamos justo antes de que me fuese a Los Angeles, y que nunca se estrenó, porque no acabó de formarse bien. Luego me vino a visitar y fue cuando rodamos ‘Pacifier & blowpipe’, que vino a ser la versión americana de ‘Chupete y Soplete’. Cuando volví, escribimos un guion juntos que intentamos producir pero nunca llegó a bien puerto, y paralelamente él escribió ‘Boi’, y mientras presentábamos ‘Pacifier & Blowpipe’ en el Festival de Abu Dabi, conocimos a Pedro [Hernández Santos], que estaba presentando ‘Magical girl’.

De izquierda a derecha, Jorge M. Fontana y Nilo Zimmermann.

Es una coproducción con gente como Rodrigo Tarazona, imagino que con Cinelab Rumanía.

Sí, también está Eclair, que ha hecho la postproducción y también ha participado en la producción.

¿Rodar la película en 35 mm fue algo que surgió desde el primer momento? ¿Has tenido algo que ver en esa decisión? Porque hoy en día es una decisión muy arriesgada...

Desde siempre fue una decisión conjunta. Cuando hemos podido, Jorge y yo hemos rodado en celuloide. No quiero decir que impongamos nuestro gusto a los requisitos de la historia, yo me considero un agnóstico en cuanto al formato, pero siempre hemos creído que esta historia necesitaba contarse en celuloide. De hecho, la duda que teníamos era si hacerlo en 16 o en 35mm. Actualmente, el negativo es tan robusto y perfecto que si lo expones bien la gente que no está entrenada difícilmente verá la diferencia entre un medio digital o analógico. 

¿Y por qué rodasteis en 35 y no en 16mm, siendo que la película guarda cierta estética del Super16?

Consideramos el Super 16, porque tiene inherentemente un poco más de grano, un poquito menos de latitud, menos resolución... Pero como es una película que tiene un porcentaje tan alto de noche, finalmente nos decidimos por 35mm, por ese extra de latitud y sensibilidad. 

Ahora entiendo cuando antes te pregunté si era 16mm y me comentaste que no, que era un 35 maltratado.

Sí, y me ha hecho ilusión que pensaras que era 16, porque realmente era lo que buscábamos, es decir, generar el máximo de grano posible. Casi todo lo que es noche está forzado dos stops. Yo tenía en el fotómetro sensibilidad 2000, bueno, creo que añadí un tercio por si acaso, igual 1600, según la escena, y todo lo de día creo que lo forzamos solo un stop, porque con el 5219 [Kodak Vision3 500T 5219] rodar exterior día con sensibilidad 2000 era imposible, no teníamos suficiente densidad neutra, era demasiado complicado. Pero casi todas nuestras decisiones han ido en busca del grano. Rodamos todo a 5219, excepto alguna escena con 50D 5201, porque para las pruebas pedimos las dos, nos quedaron algunas latas y las usamos en algunas escenas para aprovechar todo el negativo que teníamos. Pero la mayoría fue con el 500T para tener más grano. 

Incluso, en las pruebas de cámara aprovechamos para hacer pruebas de laboratorio y las enviamos a dos laboratorios, y uno de los factores que nos ayudó a decidir con qué laboratorio trabajar fue que el que nos venía de Rumanía tenía más grano. 

O sea, que habéis ido directos a por el grano.

Sí. Yo lo pasé muy mal durante el rodaje, porque forzar dos stops...es mucho. Y yo a veces no podía dormir tranquilo...

¿Cuánto duró el rodaje?

Duró 6 semanas.

¿Cómo trabajabais con el laboratorio?

Durante la primera semana, enviábamos la película cada día para entrar en la dinámica y asegurarnos de que iba todo bien, y en cuanto tenían los dailies digitalizados, yo hablaba con el colorista de allí periódicamente, porque al principio él hacía un color sobre los dailies y a medida que avanzaba el rodaje lo íbamos modificando; los subían a un FTP y yo cuando podía los visionaba, y más adelante pasamos a enviar dos veces a la semana.

Fotograma

Es decir, que ocurrió más a menudo al principio hasta que te sentiste seguro.

La verdad es que nunca llegué a sentirme seguro [ríe]. Nos arriesgamos mucho eligiendo el celuloide, forzando, ...hubo muchos factores. Utilizamos unas Zeiss Super Speed Uncoated muy poco contrastadas, hacían muchos flares, todo lo que hacíamos iba en contra de la resolución, de la nitidez, de lo digital. Para nosotros era muy importante la calidad orgánica y casi humana de la película: Boi es un personaje que escribe a mano en una libreta, y para nosotros la analogía perfecta para ilustrar esto en la película era buscar la imperfección en la imagen, la organicidad. 

¿Con qué cámara habéis rodado?

Con una ARRICAM LT. 

En ‘Pacifier & Blowpipe’ tuvimos una experiencia bastante negativa por rodar en 35mm. Fue por una cuestión de la distancia entre el plano focal y la montura PL, que estaba mal, era una cámara que nos dieron en Panavision sin hacer bien el chequeo de cámara. El foco estaba mal y tuvimos que volver a repetir todo ese día de rodaje. Fue una experiencia traumática para los dos, y a pesar de todo, siempre hemos querido rodar esta película en celuloide. Y lo hemos tenido que luchar.