Kaouther Ben Hania, directora de ‘La voz de Hind’, rechaza el premio de Cinema for Peace
Realizado en el marco de la Berlinale 2026, en su discurso la directora subrayó la necesidad de condenar el genocidio en Gaza y buscar una justicia real
En la gala de los Premios Cinema for Peace, celebrada en el Hotel Adlon de Berlín, la directora La directora Kaouther Ben Hania (‘La voz de Hind’), rechazó el premio a la vez que sostuvo un discurso donde enfatizó en la necesidad de promover justicia real para las víctimas del genocidio: «La paz no es un perfume que se aplica sobre la violencia, para que el poder pueda sentirse refinado y cómodo. Y el cine no es lavado de imagen,” afirmó.
La directora también se refirió a la paz y la justicia como parte de una misma ecuación: “Justicia significa rendición de cuentas. Sin rendición de cuentas, no hay paz,” sostuvo la directora nacida en Túnez. Finalmente, cerró su intervención rechazando el premio y afirmó que «cuando la paz se busque como una obligación legal y moral, arraigada en la rendición de cuentas por el genocidio, entonces regresaré y lo aceptaré con alegría.”
Las declaraciones de la directora tunecina se suman al ambiente de tensión en una Berlinale que ha estado marcada por las declaraciones del presidente del jurado, Win Wenders, quien dijo que: “No podemos entrar de verdad en el ámbito de la política. Hay que mantenerse al margen de ella porque, si hiciéramos películas dedicadas a la política, entraríamos en ese ámbito. Pero somos lo contrario.»

En busca de un cine humanista. La fotografía de Juan Sarmiento en ‘La voz de Hind’
El director de fotografía colombiano Juan Sarmiento relata en primera persona las ideas y conceptos que dieron forma a la imagen de ‘La voz de Hind’, la película de Kaouther Ben Hania sobre el genocidio en Gaza.
«Cuando leí el primer guion de Kaouther Ben Hania de ‘La voz de Hind’, inmediatamente supe que quería ser parte de este proyecto. Fotográficamente, el mayor reto fue el vínculo emocional y energético entre la cámara y los personajes. Esta película no tiene mucho maquillaje en términos fotográficos, porque decidimos hacerla de una manera muy directa, a través de tomas larguísimas y con la cámara al hombro. Lo interesante fue que el aspecto físico, en algún momento, se volvió también emocional, porque trataba de mantener la energía y la conexión con los actores de forma simultánea. Esto fue algo que experimenté también en Un poeta: operar la cámara es algo importante, porque creo que muchas de las decisiones que me interesan cinematográficamente aparecen de una manera intuitiva y muy directa. En esos momentos, tanto la energía física como la emocional tienen que estar totalmente presentes. En cuanto al punto de vista, está claro que el cine de Kaouther tiene un anclaje muy político. Al abordar el cine, ella se pregunta: “¿Qué puedo hacer para hablar sobre la realidad del mundo en el que vivo?” Y la respuesta es hacer cine político. La manera en que esa decisión afecta al movimiento de la cámara o la relación con el personaje parte de un aspecto humanista, de contar una historia de seres humanos a través de los personajes».

«Cuando ruedo en digital trato de reducir el peso y el tamaño de la cámara al mínimo y la armo para que sea parte de mi propio cuerpo. Usé la Alexa Mini LF y las focales 50, 85 y 135 mm de la serie DNA de ARRI Rental. También tenía un Cinefade, que llevo casi siempre conmigo enfrente de la óptica para poder cambiar la exposición sin necesidad de cambiar el diafragma.»
«A pesar de que teníamos muy claro cómo iba a ser el blocking de las escenas, durante el primer día de rodaje la misma película nos empezó a mostrar cómo quería ser filmada en relación con la cercanía entre la cámara y el personaje. Por eso, esta es una película con una mirada cerrada, donde los ojos y los rostros de estos personajes juegan un rol importante: es ahí donde todo el aspecto emocional y humano se desenvuelve. En cuanto al trabajo de la luz, la película está dividida entre el día, que es más documental y claro, y la noche, que tiene un aspecto más impresionista y una parte más oscura. El hecho de que Hind le tuviera tanto miedo a la oscuridad abrió la posibilidad de explorar la oscuridad que supone el no poder ayudar».






