¿Qué quieres buscar?

Women make horror: el miedo a otra mirada

05/01/2026

Las directoras de fotografía en el cine de género

Os proponemos escapar un rato del miedo que da la actualidad con una lectura muy esclarecedora sobre el papel de las directoras de fotografía en el cine de género: un análisis de Alberto García Ballesteros quien, tras haber cubierto el Festival de cine de Sitges para Camera & Light arroja dolorosos datos en materia de inclusividad: de los 250 largometrajes que se proyectaron durante el festival, solo 17 fueron dirigidos por mujeres. Pese a ello, el artículo desmonta la falsa idea de que las mujeres han sido ajenas al cine de género, recuperando figuras clave históricas -guionistas, montadoras, compositoras, diseñadoras- poniendo el foco en en uno de los departamentos más invisibilizados: la dirección de fotografía.

Autor: Alberto García Ballesteros

El cine de género ha visto un regreso muy marcado a los grandes clásicos del terror en los últimos años. Las figuras de ‘Drácula’, ‘Frankenstein’ o ‘El Hombre Lobo’ han sido revisitadas por grandes cineastas cómo Robert Eggers, Radu Jude, Guillermo del Toro, Luc Besson o Yorgos Lanthimos. En parte se debe a la cercanía de los centenarios de las primeras grandes adaptaciones cinematográficas, pero también influye el contexto sociopolítico actual; en el que miramos atrás, en la que la nostalgia de regímenes del pasado abraza el machismo, la xenofobia, el fundamentalismo religioso y la normalización de la guerra y el genocidio como instrumentos políticos.

Set de ‘Metropolis’

En este panorama desalentador, muchas mujeres cineastas consolidan un rol determinante en el mundo del terror, la ciencia ficción y lo fantástico, conscientes del poder que tiene el género para denunciar, romper tabúes y transformar los relatos dominantes, como ya hiciera Mary Shelley hace 200 años con su siempre vigente ‘Frankenstein o el moderno prometeo’ (1818). La 58 edición del Festival de cine Fantástico de Sitges reflejó estos cambios inaugurando el festival con ‘Alpha’ de Julia Ducournau, la gran referente actual del “body horror”. En cada nueva edición del festival se hace evidente el aumento de la presencia de mujeres en todos sus ámbitos, aunque la propia Ducournau constató que, tras 58 ediciones, ella era solamente la tercera directora en presentar una película de apertura en el festival.

La directora francesa Julia Ducournau, ganadora de la Palma de Oro del Festival de Venecia en 2021 por ‘Titane’, durante la presentación de su nueva película ‘Alpha’, que abre la 58ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. EFE/Siu Wu

Sitges cuenta con iniciativas para impulsar los proyectos de mujeres, como Woman in Fan, y también ha diversificado su equipo promoviendo particularmente una programación que busque nuevas miradas; pero, de los 250 largometrajes que se proyectaron durante el festival, solo 17 fueron dirigidos por mujeres.

En los primeros días del festival se proyectó el documental ‘1000 women in horror’ de Donna Davies, recordando la presencia de muchas mujeres cineastas en este género. Muy a menudo, con la intención de denunciar la poca presencia de mujeres en el “cine de género” (terror, fantástico, ciencia ficción…), se tiende a perpetuar la invisibilización de miles de artistas que han sido clave en su historia. La académica feminista Alison Peirse, que formaba parte del jurado de la pasada edición, reivindica en su libro “Women make horror” (2020) la importancia de construir una historiografía del cine de terror que recupere las figuras de mujeres de la industria como referentes.

Debra Hill en el set de ‘Halloween’

WOMEN MAKE HORROR

Pionera indiscutible del cine, Alice Guy Blaché se adentró en lo fantástico desde su primera obra, ‘La fée aux chous’ (1896) e incluso en el terror cuando adaptó en 1913 la obra ‘El pozo y el péndulo’ de Edgar Alan Poe. Y, aunque el cine de género se ha construido sobre la mirada masculina, más allá de las actrices míticas y ‘scream queens’ que han definido el género, existen muchas profesionales que le han dado forma. Guiones como los de ‘Metrópolis’,King Kong’ o ‘Suspiria‘ fueron coescritos por mujeres (Thea Von Harbou, Ruth Rose y Daria Nicolodi respectivamente), el monstruo de ‘La criatura de la laguna negra‘ fue diseñado por Milicent Patrick, ‘La matanza de Texas’ fue montada por Sallye Richardson, ‘Halloween‘ fue coescrita y producida por Debra Hill, las bandas sonoras de decenas de películas de la famosa productora de terror Hammer fueron compuestas por Elizabeth Lyuthens, las portadas de la seminal revista “Weird Tales” que publicó gran parte de la obra de Lovecraft fueron ilustradas por Margaret Brundage, e incluso gran parte de las teóricas del cine de terror más influyentes son mujeres (Carol Clover, Barbara Creed, Linda Williams…).

Sin embargo, hay un puesto clave que prácticamente no ha contado con la presencia de mujeres en la historia del cine de género; la dirección de fotografía. Nos encontramos ante uno de los roles más masculinizados de la industria en un género cinematográfico, de por sí dominado por hombres, y es por ello que, además de celebrar a directoras y guionistas, conviene prestar atención a la presencia de películas en el Festival de Sitges que han sido fotografiadas por mujeres.

‘The people under the stairs’ (1991)

En 1992 acudió al certamen Wes Craven, uno de los grandes maestros del cine de terror, presentando la película ‘The people under the stairs’ (‘El sótano del miedo’, 1991). Aunque pasó relativamente desapercibida al competir contra pesos pesados cómo ‘Reservoir Dogs’, se trata del primer clásico de género fotografiado por una mujer; la directora de fotografía estadounidense Sandi Sissel.

En la década siguiente, el festival también ha presenciado colaboraciones cómo ‘Loft’ (2005) y ‘Retribution‘, (2006) entre la directora de fotografía japonesa Akiko Ashizawa y uno de los referentes del cine de terror japonés, Kiyoshi Kurosawa. Al mismo tiempo, el “nuevo extremismo francés” de los 2000, liderado por figuras feministas como Virginie Despentes y Claire Denis, asombró al festival y marcó el camino del actual “body horror”. Cabe destacar a Agnès Godard, que fotografió gran parte de la filmografía de Claire Denis y que se adentró junto a ella en el desconcertante baño de sangre de ‘Trouble every day’ (2001).

Agnès Godard y Claire Denis en el set de ‘Beau Travail’

Varios años después, la directora de fotografía canadiense Nathalie Moliavko-Visotzky llevaría “el nuevo extremismo francés” al límite con ‘Martyrs’ (2008) de Pascal Laugier. Y, aunque cada vez hay más directoras de fotografía, en este siglo el festival ha sido testigo de cómo se han ido consolidando muchas directoras clave del cine de género actual: Mary Harron, Jennifer Lynch, Karyn Kusama, Hélène Cattet, Jennifer Kent, Anna Lily Amirpour, Julia Ducurnau, Issa López, Coraline Fargeat, Veronika Franz, Nia Dacosta… La lista es larga, pero lamentablemente, ninguna de ellas ha colaborado con directoras de fotografía, a excepción de Karyn Kusama en una sola ocasión.

Ninguna película ganadora del festival de Sitges ha sido fotografiada por una mujer, incluyendo las 5 películas ganadoras dirigidas por mujeres; ‘Orlando‘ (1995) de Sally Potter, ‘Surveillance’ (2008) de Jennifer Lynch, ‘The Invitation‘ (2015) de Karyn Kusama, ‘El Baño del diablo’ (2024) de Veronika Franz y Severin Fiala, y ‘La hermanastra fea‘ (2025) de Emily Blichfeldt.

‘Shutter’ (2004)

DIRECTORAS DE LA MIRADA

Ahora bien, más allá de denunciar las cifras desalentadoras, también conviene reflexionar sobre el rol de la directora de fotografía a la hora de componer la mirada de la película. Caroline Champetier (‘Toute une nuit’, ‘Holy Motors’) insiste en la necesidad de renombrar el oficio de directora de fotografía como “directora de la mirada”. Afirma que la relación con quienes se encuentran delante de la cámara es silenciosa y orgánica, pero esencial para la dinámica y la confianza en el set. Entendiendo su importancia, no es de extrañar que se pueda reflexionar sobre el impacto de quien dirige el departamento de fotografía en la construcción de la mirada (gaze) que establece la película, entendida también desde los conceptos teóricos de “mirada masculina” (male gaze) desarrollado por la teórica feminista Laura Mulvey, y la respuesta utilizada de forma más amplia actualmente para referirse a la perspectiva de género aportada por mujeres cineastas: la “mirada femenina” (female gaze).

Lo primero que hay que constatar es que no existen suficientes espacios de reflexión al respecto en lo que se refiere a la dirección de fotografía y no hay consenso entre las propias directoras. Uno de los pocos ciclos que se han organizado enteramente dedicados a esta temática desde el punto de vista de la dirección de fotografía fue “The Female Gaze”, organizado por el Lincoln Center en 2018. Agnès Godard (‘Beau Travail’, ‘Trouble Everyday’), invitada a este ciclo, mostró su rechazo al término de “mirada femenina”: “En inglés tenéis una palabra fantástica: cinematographer. No es cuestión de género, es cuestión de trabajo. Es cinematography, es un lenguaje. Todo el mundo habla el mismo lenguaje en el set, hombres y mujeres. ¿Por qué tiene que haber dos lenguajes?”.

Natasha Braier y Refn en el set de ‘Neon Demon’ (abajo: BTS)

Por su parte, la directora de fotografía argentina Natasha Braier (‘XXY’, ‘La teta asustada’) explicaba a la American Society of Cinematographers en el marco de este mismo ciclo, en referencia a su proyecto con Nicholas Winding Refn, la película de terror ‘The Neon Demon’, que cuando se unió al proyecto no pensó que “traería una “mirada femenina”, porque la película trata específicamente de la mirada masculina, poniendo en evidencia su dominio sobre el mundo de la moda”. Cuando se refiere a ‘La teta asustada‘, (2009) de Claudia Llosa, Braier admite que, en este caso, sí que considera que “se puede hablar de mirada femenina”, “pero no solo porque somos mujeres, sino porque nuestra energía femenina resonaba con la historia de esta mujer (la protagonista) y la historia de sexualidad femenina, miedo y curación”, haciendo alusión en particular a la forma de abordar micro movimientos del personaje que resuenan con el cuerpo de quienes se encuentran detrás de la cámara.

El cine de terror se ha adentrado muchas veces y cada vez más en historias que proponen y necesitan una mirada femenina. Un caso ejemplar es el de la directora de fotografía tailandesa Niramon Ross. En 2004 inició su carrera “dirigiendo la mirada” en una de las películas emblemáticas del nuevo cine de terror asiático: ‘Shutter’. En esta historia la protagonista investiga presencias fantasmagóricas femeninas precisamente a través de una lente, en fotografías y procesos de revelado que la llevan a descubrir la violencia ejercida por su propia pareja. En todo este proceso es ayudada muy sabiamente por unas decisiones de cámara y luz de Niramon Ross que, aunque nos generan terror, también nos posicionan junto a la protagonista e incluso nos acercan a la trágica presencia fantasmagórica del film.

Rita Noriega y Carlota Pereda.

En los últimos años, la directora asidua al Festival de Sitges, Carlota Pereda, ha contado en todo momento con la directora de fotografía Rita Noriega AEC, quien ha demostrado una voluntad clara de retocar ciertas características del género a nivel visual para acompañar a una mirada nueva que le aporta frescura. Ya sea con la apuesta soleada de ‘Cerdita‘ (2022), o, cómo describía a Camera and Light en 2023, con su intención de iluminar con calidez ámbar las noches de ‘La Ermita‘ (2023) para dar más realismo y romper con las “noches típicas de una película de terror”, e incluso posicionar la cámara a la altura de la niña protagonista [ver Camera & Light #125].

Otro ejemplo reciente en el Festival de Sitges de tándem femenino crucial para la propuesta de la película fue ‘Huesera‘ (2023) de Michelle Garza; una película de “body horror” y brujería vinculada al embarazo. La directora de fotografía mexicana Nur Rubio Sherwell hacía énfasis en las dinámicas de rodaje; aseguraba a la revista de terror Rue Morgue que “hay un gran cambio en la narrativa cuando todas las cabezas de departamento son mujeres: “Creo que es una historia que tenía que ser contada por una mayoría de mujeres en el equipo, porque es una historia muy femenina y tenía muchas cosas que nos afectan cómo mujeres”. De hecho, destacó que una escena ritual con brujas fue el momento más especial del rodaje, y describió su experiencia cámara en mano cómo un baile hipnótico, algo que, curiosamente, a pesar de la diversidad de puntos de vista, es una comparación hecha por la mayoría de directoras de fotografía mencionadas. No es sorpresa que la bailarina y cineasta experimental Maya Deren, tan fascinada por lo ritual, resuene como una referencia indiscutible para muchas cineastas y directoras de fotografía del género.

‘Huesera’ (2022)

8 PELÍCULAS FOTOGRAFIADAS POR MUJERES

En esta edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges, 8 películas (de 250 proyectadas) han sido fotografiadas por mujeres, 4 dirigidas por hombres y 4 por mujeres:
‘Abraham’s Boys‘, de la directora Natasha Kermani, fotografiada por Julia Swain, y ‘Marama’, a cargo del director de orígen maorí Taratoa Stappard y la directora de fotografía Gin Loane, nos embarcan en viajes de terror gótico desde miradas muy distintas. La primera se acerca a la leyenda de Drácula desde un punto distinto, la infancia de los hijos del hombre que asesinó al vampiro; Van Helsing.
‘Marama’, por su parte, explora la identidad violentada del pueblo maorí durante la colonización a través de los lazos entre una hija y su madre, en una historia de búsqueda y venganza. Ambas fotografiadas con mucha elegancia, sin miedo a la oscuridad o a los negros contrastados, y siguiendo la línea desaturada de otras películas de terror góticas recientes que encuentran la calidez en la luz de las velas y el fuego.

‘Camp’ (2025)

‘It Ends’ y ‘Camp‘ son dos películas independientes de bajo presupuesto que abordan el paso a la adultez (coming of age) utilizando un lenguaje más cercano al videoclip en algunos momentos. Ciertamente, ‘It Ends’, a cargo de la joven directora de fotografía Jazleana Jones, sorprende por su ambición, pero la directora de fotografía de ‘Camp’, a pesar de no brillar tanto, inicia su carrera con ganas de experimentar con una oda juvenil a la sororidad de las brujas.

The Home‘ y ‘The Surrender‘, por otro lado, nos enfrentan a la vejez con dureza (y quizás demasiado morbo). Ambas también coinciden en una fotografía muy correcta aunque sin mucha personalidad, quizás más pensada para plataformas.

‘Balearic’ (2025)

Finalmente, nos encontramos con ‘Balearic’ y ‘Dead Love‘, dos películas muy difíciles de clasificar que emanan una identidad muy personal y experimental. Cristina Neira, la directora de fotografía de ‘Balearic’, sabe seguir con gracia el juego absurdo y por momentos psicodélico del director Ion de Sosa, mientras que, en ‘Dead Love‘, la directora primeriza Rhéanne Vermette juega sabiamente con escasos recursos y juegos de colores entre lo teatral, lo artesanal y lo experimental para homenajear a “Frankenstein”.

‘La hermanastra fea’ (2025)

Finalmente, el Festival coronó con el premio a la mejor película a ‘La hermanastra fea’, ópera prima de la directora noruega Emily Blichfeldt. Esta reinterpretación de ‘Aschenputtel’ (‘La cenicienta’), nos acerca a Elvira, una joven que se somete a todo tipo de torturas y cirugías primitivas para encajar en el canon de belleza impuesto por la mirada masculina dominante.

Arkapaw en el set de ‘Sinners’

Puede que no exista un consenso con respecto a la mirada femenina en la dirección de fotografía, pero es evidente que la mirada masculina ha moldeado el cine, y que hay una disparidad de género histórica, particularmente en este llamado “cine de género” (terror, fantástico…). La emergencia de nuevas voces no binarias en el cine de género como Jane Schoebrun (I saw the TV glow) también muestran los límites de una discusión binaria de la mirada, pero queda claro que debemos generar más espacios de reflexión sobre el rol de la dirección de fotografía. Y, sobre todo, se deben generar nuevos referentes prestando atención al trabajo que ya realizan las directoras de fotografía en un entorno que sigue siendo hostil.

En 2026, precisamente una película de terror, ‘Sinners’, dirigida por Ryan Coogler, un cineasta que ha contado con directoras de fotografía en todas sus obras, puede suponer el primer Oscar de Dirección de Fotografía para una mujer en 100 años de historia de la academia. La directora de fotografía Autumn Durald Arkapaw reformula por todo lo alto y en 65mm la imagen del vampiro para hablar de identidad y marginalidad [la entrevistamos en Camera & Light #138]. Se establece así como referente necesario junto a muchas otras cineastas en un género que fascina principalmente por retratar nuestro deseo de romper con la norma.

A fondo MÁS LEÍDOS
Relacionados
Síguenos
  • Youtube Camera&Light Magazine
  • Threads Camera&Light Magazine
  • Mailchimp Camera&Light Magazine
  • Facebook Camera&Light Magazine
  • X Camera&Light Magazine
  • Instagram Camera&Light Magazine
  • Linkedin Camera&Light Magazine