La directora de fotografía Virginie Surdej retrata de la belleza madura de Carmen Maura en ‘Calle Málaga’, que se estrena en los cines de España
La película forma parte del especial de Málaga del próximo número de Camera & Light
Tras su paso por el Festival de Venecia, donde obtuvo el Premio del Público en la sección Spotlight, ‘Calle Málaga’ llega hoy a los cines de España tras su participación en el pasado Festival de Málaga. La nueva película de Maryam Touzani (‘Adam’, ‘El caftán azul’), fotografiada por Virginie Surdej, propone una mirada poco habitual en el cine contemporáneo: el deseo y la sensualidad en la vejez, abordados desde una puesta en escena íntima y una construcción visual delicada.
Surdej construye un trabajo de cámara que se aproxima a los personajes desde la cercanía física y emocional, evitando cualquier artificio que distancie al espectador. “Es una cámara que acaricia a los personajes”, explica. Esta aproximación se traduce en encuadres cerrados, movimientos orgánicos y una coreografía visual en las escenas de intimidad, concebidas casi como una danza entre cuerpos reales, filmados sin idealización.

La iluminación: entre claroscuros emocionales y naturalismo
Uno de los pilares de la propuesta visual de ‘Calle Málaga’ reside en su tratamiento lumínico. Las escenas nocturnas se construyen a partir de claroscuros, donde los cuerpos emergen y se desvanecen en la sombra, iluminados principalmente por una luz azulada del exterior, matizada los tonos cálidos de las fuentes de luz interiores. El resultado de esta propuesta es una imagen que oscila entre lo pictórico y lo sensorial.
Por otra parte, las elecciones técnicas de Surdej refuerzan esta flexibilidad: un prelight integral con luz LED le permitió a la directora de fotografía llevar a cabo transiciones rápidas entre atmósferas, mientras que en exteriores se emplearon soluciones de control de luz para trabajar el day-for-night con coherencia naturalista.

La apuesta narrativa del color
El color se convierte en eje narrativo dentro de la propuesta visual de ‘Calle Málaga’. En ese sentido, aunque la película mantiene una base cálida, el rojo funciona como hilo conductor del personaje de María Ángeles (Carmen Maura) —presente en vestuario, maquillaje y elementos escenográficos—, articulando una continuidad visual que acompaña su evolución emocional.
Además, las localizaciones reales, especialmente el apartamento, determinan la paleta cromática del filme. Asimismo, progresiva transformación del espacio, que pierde y recupera vida a través de los objetos de la casa de María Ángeles, se traduce en variaciones cromáticas y lumínicas que reflejan el estado interior del personaje.

El retrato del Tánger más íntimo
En ‘Calle Málaga’, la ciudad de Tánger no es solo un decorado más, sino una extensión del universo emocional de la protagonista. La relación entre interior y exterior —ventanas, balcones, vida en la calle— se trabaja desde una puesta en escena que refuerza el la relación entre la protagonista y un entorno que no quiere dejar. Por su parte, la cámara integra estos espacios de forma orgánica, evitando la sensación de artificio.

Rodando con la Alexa 35 y ópticas anamórficas
Rodada con ARRI ALEXA 35 y ópticas anamórficas Atlas Orion en formato 1.85, la película construye una imagen de textura orgánica que recuerda al formato fotoquímico. La elección de estas lentes por parte de Surdej, responde a su capacidad de trabajar las altas luces con una suavidad casi pictórica, una de las características visuales de esta película.
Para retratar el universo de María Ángeles, la directora de fotografía ha optado por filtrar la imagen con Black Satin 1/8 y Glimmerglass 1/8, de forma puntual, al mismo tiempo que diseñó una LUT basada en emulación fotoquímica. Esta combinación le permitió preservar la textura real de las pieles, con la intención de mostrar el envejecimiento como algo lleno de belleza y significado.

Una cámara cercana y humana
Con Carmen Maura presente en prácticamente todo el metraje, la propuesta exigía una relación de confianza entre intérprete y cámara, ya que se rodaron varias escenas íntimas. Surdej subraya la responsabilidad del equipo: acompañar la vulnerabilidad sin invadirla, construyendo una mirada respetuosa que no juzga, sino que observa y sostiene.
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