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EVENTOS
El cineasta David Muñoz lleva a la Berlinale la crisis de los refugiados sirios
20/01/2015
El Festival de Berlín ha seleccionado su corto ‘El juego del escondite’

El cortometraje El Juego del Escondite de David Muñoz, rodado en Líbano, competirá con otras 26 obras de 18 países en la sección oficial de la 65ª edición del festival de cine de Berlín que se celebrará el próximo mes de febrero. El filme habla sobre los 10 millones de sirios que sufren las consecuencias de un conflicto que dura cuatro años, de los que más de tres millones se esconden de la violencia en los países vecinos.

El juego del escondite, metáfora de la huida de los refugiados, articula esta obra del cineasta David Muñoz, ganador de un Goya en 2010 por Flores de Ruanda. Esconderse de la violencia y buscar a diario los medios para sobrevivir son dos constantes en la vida de los más de 10 millones desplazados por el conflicto. Partiendo de esta premisa, el cineasta malagueño presenta una historia en varias capas que busca reflejar la vida en un asentamiento informal de refugiados y los retos diarios para la supervivencia.

“Hace cuatro años mi vida fue destruida. Yo podía salir a comprar, pasear, podía hacer cualquier cosa. Entonces empezó la guerra y los bombardeos… Me llamo Fatouma Al Hussein. Esta es mi historia”

Rodado en agosto de 2014 en Líbano, este proyecto compartido de David Muñoz y Acción contra el Hambre y con apoyo financiero de la Cooperación Española (AECID), supone una apuesta por transmitir esta realidad usando nuevos lenguajes. Se trata de un proyecto cinematográfico de realidad-ficción, abierto y participado por los propios refugiados con el que se busca visibilizar la lucha por sobrevivir y que su voz no se pierda entre las cifras y datos que recibimos a diario.

La película cuenta además con la financiación de la Comunidad de Madrid, la Junta de Andalucía y el Festival de Cine de Málaga, donde será proyectado como parte del programa este próximo mes de abril.

 

Su selección para la 65ª edición de la Berlinale, del 5 al 15 de febrero, supondrá su estreno internacional y allí competirá con otras 26 obras de 18 países en su categoría.

 

10 millones de vidas “suspendidas”

Según estimaciones de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, son 10 millones de sirios y sirias los que han dejado sus hogares, casi la mitad de ellos son niños. Los países vecinos acogen a tres millones de refugiados, cuyas vidas se encuentran suspendidas en un limbo legal, económico y social que dura ya cuatro años.

Líbano, que junto a Turquía es el país que más refugiados ha recibido, acoge a más de un millón de personas que han huido de la violencia y que suponen ya un cuarto de su población. Por esta razón, el valle del Bekáa al oeste del país fue la localización elegida para el rodaje del cortometraje. En este contexto, casi un tercio de los refugiados vive en asentamientos informales como campamentos improvisados en campos privados y edificios en construcción, abandonados o en ruinas.

“Nos ha sorprendido lo duro que es para ellos estar viviendo en estos asentamientos en los que falta de todo, en los que se sienten emocional y físicamente desplazados de verdad y arrancados de su vida anterior”, afirma David Muñoz sobre el impacto de la realidad en el equipo de rodaje.

Acción contra el Hambre interviene en Siria, Líbano, Irak y Jordania con el fin de prestar ayuda a los millones de refugiados sirios y los desplazados iraquíes. En 2014, sólo en Líbano, la organización apoyó a 290.000 sirios y sirias en sus necesidades de agua, saneamiento, alimentación y medios de vida.

 

No es la primera vez que Acción contra el Hambre y David Muñoz se unen. En 2008 el cineasta firmó para la organización el documental 854, con el objetivo de acercar la realidad de los millones de personas amenazadas por el hambre y poner de relevancia las soluciones ya existentes para luchar contra esta lacra.