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La autoficción de ‘Dos días’: el director y director de fotografía Gonzaga Manso desvela la construcción visual del filme

22/05/2026

La película muestra la sensibilidad extrema de la Sony Venice 2 en las escenas nocturnas a plena mar

‘Dos días’, la ganadora de la Biznaga del Público en la Sección Oficial fuera de concurso del 29 Festival de Málaga, cuenta la historia de José Antonio (Saturnino García), un hombre de 89 años que está perdiendo su memoria y se va junto a su amigo Mindo (Jesús Outes ‘Meiriño’) a pescar en una barca que queda varada en medio del mar. La segunda residencia, así como los recuerdos familiares del director y director de fotografía Gonzaga Manso, son el punto de partida de esta película, cuya imagen tiene también un origen nostálgico y autorreferencial: “Esta película surge de la relación que tengo con mi familia, con mi propio abuelo y los conflictos que he visto mientras se hacía mayor”, menciona el director, quien aporta un valor estético añadido en su debut en ficción gracias a su background en el cine publicitario.

Gonzaga Manso, que ha desarrollado una carrera paralela como fotógrafo, director de fotografía y director en un ámbito más publicitario, cuya exigencia técnica y de tiempos le ha nutrido profesionalmente, y que ha colaborado con directoras como Isabel Coixet, en esta película construye desde el inicio una narrativa visual que se apoya en elementos como el bokeh, primeros planos preciosistas y una cámara mayoritariamente estática: “La película al final es un canto a la vida y me apetecía hacer esa presentación de personajes de una forma muy pausada, que te permitiera escuchar el mar, el viento en las hojas, y conocer a los personajes. Para mí la película tiene una nostalgia del verano y de la familia, por lo que era un vehículo para ir metiendo al espectador en ese tono que buscamos construir. Ahí tomamos muchas decisiones, por ejemplo, decidimos que la cámara siempre estuviera estática –a excepción de los planos secuencia–, tener esos puntos de vista más marcados y cuidar los encuadres, sentía que le iba a dar un mayor peso y más intención a cada plano, a la vez que equilibraba esas partes más ligeras de comedia”, afirma el cineasta.

El director y DOP Gonzaga Manso con la cámara Sony Venice 2.

En ‘Dos días’ hay una vocación de enmarcar a los personajes dentro de los propios cuadros creados por los elementos de los decorados, así como una imagen de carácter pictórico que resalta gracias a la relación de aspecto 1.44:1: “Muchas veces, hacer ese tipo de encuadres es casi como una manera de afrontar el formato elegido, lo cual te posiciona visualmente. Además, en una película sin grandes efectos, este tipo de elecciones me ayudaba a potenciar la personalidad de la película y también a establecer el tono”, dice Gonzaga Manso, quien después de llevar a cabo varias pruebas, eligió la cámara Sony Venice 2 al comprobar que, al rodar de noche con un ISO de 12.800, la imagen no generaba ruido ni creaba artefactos y le permitía, al no depender de cromas, estudios o VFX, algo fundamental en su approach: que el rodaje en la barca se sintiera real: «Yo quería ver alguna estrella, el horizonte y la textura del agua: sentir que estábamos en el mar con ellos, pero no puedes iluminar el mar. Incluso me planteé iluminar la zona cercana a ellos y después trabajarlo en postproducción, pero realmente iluminar el agua no es muy fácil porque hay que hacerlo casi por reflexión», explica Gonzaga. «Lo interesante del mar es que refleja el cielo, y cuando tú diriges un aparato al agua, por muy intenso que sea, no se ve natural y lo que terminas viendo son las partículas del agua y el fondo, y no los reflejos que nos interesaban».

Tras hacer unas pruebas de cámara en un lago en Madrid con la Venice 2 y unas pantallas LED -aunque después no usó más que un mechero a un metro de distancia como luz principal del personaje- para probar su sensibilidad se decidió por esta cámara, a la que sumó las ópticas ZEISS Supreme, ya que eran luminosas y nítidas rodando a T 1.5 y, además, ofrecían una amplia variedad de focales angulares: “Esto me permitió trabajar en espacios reducidos, porque tanto la casa como la barca eran bastante pequeñas”, menciona.

Los retos de rodar en mar abierto

Uno de los grandes retos que tuvo que enfrentar el director y fotógrafo fueron las secuencias en medio del mar, cuyas escenas nocturnas se rodaron en Tenerife y las diurnas en Galicia. Durante las pruebas, Gonzaga comprobó que rodar cerca de una zona iluminada afectaba por la contaminación lumínica y en su localización en Tenerife esta no existiría.

Fotos de rodaje en el mar cortesía de Películas Pendelton.

Como buscaba una imagen real, además de decidir rodar en el mar, la producción construyó una plataforma flotante donde estaba ubicado el equipo técnico y la cámara, y situó la barca donde estaban los actores al frente de ella: “La solución que mejor nos funcionó fue usar el Ronin para estabilizar el horizonte y un Black Arm para el movimiento vertical de la cámara”, dice, subrayando la dificultad de rodar en este entorno: “Es la primera vez que ruedo algo así en el mar. Entre el mal tiempo y las olas, es complejo mantener el cuadro”.

Un fragmento de ‘Dos días’ donde se aprecia la oscuridad con la que rodaron en mar abierto.

Otra de las dificultades en el mar fue la iluminación nocturna. Después de las pruebas de cámara, se optó por hacer el plan de rodaje en función de la luz de la luna, que duraba cerca de cuatro horas: «Es la primera vez que he hecho un plan de rodaje basado en la luna», expresa. Esto les llevó también a dividir el rodaje nocturno en dos partes: los momentos rodados con luz de luna y los rodados con niebla real y luz artificial. Para estos últimos, el equipo trabajó con máquinas de niebla y con fuentes LED que buscaban parecerse a la luz de luna: “Usábamos un SkyPanel 360 en un muelle que estaba muy lejos y lo dirigíamos hacia nosotros para marcar esa niebla un poco más de contra”, dice Gonzaga Manso, quien también usó como relleno una China Ball a una intensidad mínima y, como luz principal, fuego real dentro de la barca controlado con gas.

Fotograma de la familia en el jardín de la casa, enmarcado con un doble encuadre.
Dos días se rodó en medio del mar, con la Sony Venice 2 a 12800 ISO en las secuencias nocturnas sin ningún ruido ni artefactos. Fotograma.

Para diseñar las LUTs de ‘Dos días’, Gonzaga Manso mostró al DIT como referencia visual fotografías familiares que hizo hace más de 15 años con la película Kodak Portra: “Para mí era importante poder sentir las imágenes mientras dirigía y fotografiaba”. En este caso, para lograr esa sensación cálida de la casa –que era la misma donde veraneaban Manso y su familia cuando era niño–, fue importante el trabajo del gaffer Pablo Rendo, quien usó como fuente principal luz tungsteno de 20kW y como fuentes complementarias LED Aputure Infinimat o Creamsource Vortex. Por el contrario, para la noche, el DOP decidió monitorizar la imagen con una LUT REC 709, puesto que no buscaba crear un look tan concreto y contrastado, sino que se enfocó en respetar el trabajo de cámara durante el rodaje. 

Ya en el etalonaje, llevado a cabo por Alfonso Merino, el trabajo se centró en crear un tono más naranja a la luz del fuego y un tono más cian en el azul que rodeaba a los personajes en las escenas nocturnas, además de igualar las imágenes rodadas con la Sony FX3, la cámara B: “Me he sentido muy bien trabajando con él, porque es muy fino, muy abierto a todas mis ideas y dimos muy rápido con el look”, concluye el director Gonzaga Manso. 

«Para diseñar las LUTs, mostré al DIT fotografías familiares que hice hace más de 15 años con película Kodak Portra». Imagen de rodaje.
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