‘Tres adioses’: Isabel Coixet en estado puro
La nueva película de Isabel Coixet se encuentra ya en cines
En ‘Tres adioses’ (‘Tre ciotole’, en su título italiano), Isabel Coixet construye un delicado himno a la vida desde la conciencia de la pérdida. En su primera colaboración con el director de fotografía Guido Michelotti, la película articula un lenguaje visual íntimo y profundamente sensorial, donde el formato cuadrado, las ópticas imperfectas, la luz natural y una textura cercana al fotoquímico -con espacio para el Super 8 para capturar la nostalgia de un tiempo pasado que siempre fue mejor- acompañan el viaje interior de su protagonista. Michelotti desgrana aquí las decisiones técnicas y creativas que dieron forma a la imagen frágil y luminosa de una Roma emocional en su primera colaboración con quien considera artista antes que directora y también es, de nuevo, la operadora de cámara de la película.
Como explica Isabel Coixet, ‘Tres adioses’ lanza una pregunta central -qué significa estar realmente vivo- a través de la adaptación de dos relatos de ‘Tres cuencos’, el libro póstumo y semi autobiográfico de Michela Murgia -activista feminista y una de las intelectuales más influyentes de Italia-, los que hablan de Marta y Antonio, una pareja a la que conocemos en el instante de su separación. La película, fotografiada por el italiano Guido Michelotti (‘Última noche en Milán’), del Collettivo Chiaroscuro, recorre las distintas fases de una relación mientras ella sufre en silencio y él, atravesado por los recuerdos, empieza a comprender su error. Con el sello distintivo de la autora catalana, el film retoma temas clave de su filmografía y dialoga con ‘Mi vida sin mí’ (2003), abordando la muerte desde un ángulo opuesto: si allí el legado estructuraba la narración, aquí se encarna en la propia protagonista, interpretado por la luminosa actriz italiana Alba Rohrwacher.

ENTREVISTA A GUIDO MICHELOTTI, DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA
Isabel Coixet vuelve aquí a un cine más emocional, refinado y lírico. ¿Te sumergiste en la filmografía de la directora como parte de tu preparación?
En realidad, ya conocía muy bien la filmografía de Isabel, porque siempre he sido un gran admirador suyo. Descubrí sus películas a principios de los años 2000, en particular ‘Mi vida sin mí’ y ‘La vida secreta de las palabras’, que se distribuyeron en Italia. En aquella época yo trabajaba como operador de cámara, y cuando leí en los créditos que la directora de esas películas tan hermosas era también la operadora de cámara, se convirtió inmediatamente en una de mis cineastas de referencia. Así que puedes imaginar que para mí fue algo completamente natural sintonizar con su poética.


¿Cómo diseñasteis el planteamiento visual de esta adaptación al texto de Michela Murgia? ¿La directora propuso referencias cinematográficas o fotográficas?
Ante todo, hay que decir que Isabel es artista antes que directora. Su enfoque es profundamente personal. Durante la preparación es capaz de hacer referencias a un poema, una pieza musical o una noticia de actualidad. Su flujo creativo no conoce límites. Cada conversación con ella es un estímulo para captar elementos que pueden incorporarse visualmente a la película. Si lo pienso bien, la única referencia puramente visual que me sugirió fue la obra del pintor danés de finales del siglo XIX Vilhelm Hammershøi. Lo que le fascinaba de sus cuadros era, sobre todo, el tono suave y medido de la luz y la delicadeza de los colores.



Teniendo en cuenta que Coixet opera la cámara en sus películas, ¿cómo abordasteis la elección de cámara, ópticas y formato?
Como decía antes, el hecho de que Isabel esté detrás de la cámara es una característica esencial de su manera de hacer cine, por lo que cualquier decisión técnica se compartió con ella. Su petición principal era tener libertad y rapidez, lo que en términos técnicos se tradujo en pocos focos y un planteamiento de iluminación ligero. En cuanto a la cámara, le propuse trabajar con la Sony Venice 2 porque tiene un sensor que, en mi opinión, funciona muy bien con tonos suaves y en situaciones de baja iluminación.
Para las ópticas hicimos pruebas con luz natural, sobre todo para ver cómo se transmitía la atmósfera de la ciudad, y finalmente optamos por las Canon K35, que son lentes muy luminosas, con una apertura de hasta T1.3, y que ya de por sí ofrecían una suavidad que era exactamente lo que Isabel estaba buscando. Estas ópticas nacieron como lentes fotográficas y por eso cubren incluso formatos grandes, pero en nuestras pruebas vimos que trabajar con un sensor Super 35 más clásico daba como resultado una imagen menos espectacular y más adecuada para nuestra película.


La decisión de rodar en un formato cuadrado sitúa a veces a los personajes en los márgenes del encuadre y propone una cámara emocionalmente muy cercana. En otros planos vemos grandes espacios vacíos sobre los personajes. ¿Podrías profundizar en este lenguaje visual y su relación con la historia?
La película cuenta el enfrentamiento de Marta con la muerte, pero también con la vida. Todo lo que sucede ocurre dentro de ella; no es una película sobre relaciones. Por eso nos pareció adecuado elegir un formato que colocara al personaje en el centro de la mirada del espectador y relegara todo lo demás, incluidos los otros personajes, a los márgenes de su historia. Además, el formato 1.33:1 permite describir la soledad de una manera aún más eficaz cuando se abre el plano, ya que el espacio se expande en todas direcciones, no solo a los lados del sujeto, sino también en vertical, por encima y por debajo.


Otro aspecto llamativo es el uso de amplias aperturas, que transmiten una sensación de soledad del personaje. ¿Qué nos puedes contar sobre esta decisión?
Me alegra que lo hayas percibido así, porque significa que tomamos la decisión correcta. La soledad es claramente uno de los temas de la historia, y elegir este formato nos permitió narrarla de una forma que, en mi opinión, resulta todavía más efectiva.
Lee la entrevista completa en la edición de febrero de Camera&Light.



Equipo técnico
Coproducción italo-española
Dirección: Isabel Coixet
Guion: Enrico Audenino, Isabel Coixet (novela: Michela Murgia)
Dirección de arte: Paola Comencini
Dirección de fotografía: Guido Michelotti
Ficha técnica
Cámara: Sony Venice 2
Ópticas: Canon K35
Relación de aspecto: 1,66:1





