Ovide, entre el cine y la innovación
Por más de 30 años la empresa española ha brindado soluciones para cine, broadcast y videoasistencia
Fundada en 1994, Ovide ha evolucionado de ser una empresa dedicada a soluciones de broadcast, a un servicio de alquiler de equipos para cine digital, hasta convertirse en un fabricante de soluciones de videoasistencia reconocido internacionalmente. Grandes plataformas y estudios como Netflix, HBO y Disney, así como los principales blockbusters de Hollywood, han utilizado en sus producciones equipos fabricados por esta empresa española. En esta entrevista, Sergi Ovide Maudet, director general de Ovide, relata el proceso de crecimiento y expansión de la compañía, así como el nacimiento de su producto estrella, el Ovide Smart, que se ha convertido en una herramienta imprescindible en los departamentos de videoasistencia de España y de buena parte del mundo.
Temas como la llegada del cine digital, los límites tecnológicos, el diseño y desarrollo de nuevos productos, y la incorporación de la Inteligencia Artificial al sector audiovisual son abordados a fondo por Sergi Ovide Maudet, quien ha apostado en Ovide por la innovación y las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías del AV. También, comparte con nosotros su visión sobre la industria audiovisual y su experiencia como vicepresidente de ALIA, la Asociación Española de Empresas de la Industria Audiovisual, cargo que ocupa desde 2002.

ENTREVISTA A SERGI OVIDE MAUDET, CEO DE OVIDE
Ovide se funda en 1994 por tu padre, Sergi Ovide. Háblanos un poco de tu recorrido en la compañía. ¿Cuándo empezaste y en qué puesto?
La empresa la fundó mi padre, quien al principio trabajaba junto con mi madre. De hecho, yo empecé a trabajar ese verano limpiando cables y echando una mano a los técnicos en mis horas libres. En el 94 yo tenía 15 o 16 años, y a partir de ahí trabajé todos los veranos. Después, empecé la carrera, y cuando la terminé, no era mi intención trabajar directamente en la empresa, pero lo hice porque empezaba la alta definición y la gente del cine no sabía nada de lo digital, del mismo modo que los técnicos de digital no sabíamos nada de cine.
Siempre habíamos sido una empresa con actividad en los segmentos de televisión, noticias, deportes; pero, con la llegada del HD, empezamos en la publicidad y, con los años, acabamos mucho más centrados en el cine y la ficción, que ahora es nuestra línea principal junto a la fabricación de equipos.

¿Cómo fue esa transición del broadcast al cine digital?
Recuerdo que Sony nos envió una invitación para ver la presentación de la primera F 900. Cuando fuimos a verla nos encantó el concepto y, aunque Sony pretendía venderla como una cámara de cine, lo cierto es que le quedaba muchísimo porque el sensor era pequeño -era solo HD- y tenía poquísima latitud. Pero era algo que empezaba a reflejar esa transición del broadcast al cine en digital y nosotros teníamos que entrar sí o sí en la alta definición porque éramos parte de televisión.
La primera película rodada en digital en España fue ‘Lucía y el sexo’ (2001, Julio Medem / DP Kiko de la Rica) producida por una empresa que ya no existe, llamada Info TV. A partir de ahí, comenzaron a realizarse series y películas en digital, aunque aún era algo anecdótico. Nuestros primeros trabajos en digital se hicieron con la F900, luego con la Varicam, y después Sony lanzó la 750, que grababa en cinta. Más adelante, se empezaron a fabricar ópticas fijas para sensores de 2/3 de pulgada, todavía utilizadas en televisión. Posteriormente, se desarrolló la primera la Arri D-21, un híbrido entre una Arriflex 435 y un respaldo digital, que era una cámara muy buena, aunque poco estable.
Al mismo tiempo que empezamos a hacer publicidad, videoclips y, posteriormente, empezó una gran transición cuando compramos las primeras RED One de España. De ahí, llegó la ARRI Alexa y entramos en el mundo PL de los sensores de Súper 35. En ese sentido, RED fue la marca que rompió el sector y abrió el camino, pero está claro que no es el fabricante que ha ganado. También recuerdo la Sony F65, que grababa en tarjetas de memoria de 1TB, y que, si bien tuvo un paso fugaz, fue una cámara pionera, que hoy en día podría luchar con cámaras actuales como la Alexa 35, la Raptor o la Venice 2.
¿Crees que el video digital ha llegado a una especie de límite tecnológico, ya que también se obtienen buenos resultados con cámaras que no están en el tope de gama?
En parte, creo que hemos llegado al límite de la tecnología. Recuerdo que cuando estudiaba Ingeniería de Telecomunicaciones, apareció la Sony F900, y nos explicaban que cada uno de sus componentes estaba en el límite tecnológico del momento, razón por la que no había podido fabricarse antes.
El proyecto que hicimos para el final de carrera fue la transmisión en HD de una ópera en directo a través de Internet 2, con 1 Gb por segundo, que es lo que hoy en día todo el mundo puede tener en casa por menos de 100 €. Entonces, utilizamos eso como experimento de que la red funcionaba, porque no había nada más que generara un volumen de datos tan grande de forma sostenida en esa época, pero hoy la tecnología nos ha adelantado.
A veces nos preguntamos para qué queremos ir más allá del 4K, del 8K o del HDR, si hoy en día cualquier cámara ofrece resultados espectaculares. Recuerdo el primer día que pude grabar a alta velocidad con un smartphone y me pareció una locura, porque era algo impensable hace quince años.
Aunque no sea lo mismo rodar con una Alexa 35 o una Raptor, también es cierto que estos dispositivos alcanzan niveles de calidad muy notables. Sin embargo, que la gente haga fotografías con un móvil no significa que se dejen de utilizar cámaras como Hasselblad, ni creo que los teléfonos o las cámaras muy económicas vayan a sustituir a las de gama alta.

La empresa ha ido creciendo, con sedes en Barcelona y Madrid. La sede de Barcelona creció hace unos 6 años para mudaros a un gran edificio en Badalona, y la de Madrid está a punto de moverse a otro lugar. ¿Qué nos puedes adelantar sobre la nueva sede madrileña?
Este nuevo espacio está ubicado en Prado del Espino, que es uno de los puntos neurálgicos de Madrid y donde hay muchísimas empresas del sector. Ahora, han arrancado las obras después de la demolición, y nuestro objetivo es multiplicar el espacio para tener unas zonas de chequeo mucho más amplias. En cuanto a logística, van a estar prácticamente igual, pero los clientes notarán el cambio en las zonas de chequeo, que son mucho más amplias que las de ahora.
Esto es un reflejo de lo que ha pasado en los últimos años, porque antes se chequeaba el equipo de cámara en un espacio relativamente reducido. Ahora, una producción grande usa al menos cuatro bancos de chequeo. En este nuevo espacio, tendremos en total doce bancos de chequeo para que todo el personal de cámara esté mucho más cómodo, así como tendremos un almacén mucho más grande que nos permitirá operar con mucha más facilidad.



Ovide siempre fue una empresa de alquiler de equipos, pero hace unos años decidisteis empezar a fabricar soluciones de videoasistencia. ¿Qué os motivó a dar este salto?
Nosotros habíamos visto evolucionar muchísimo el broadcast y el inicio del cine digital con la llegada del HD. En este contexto, nos llamaba mucho la atención que había evolucionado prácticamente todo el cine digital, menos la videoasistencia. Lo máximo que se hacía como estándar eran grabadores y reproductores donde tú grababas, parabas y, cuando querías hacer playback tenías que hacerlo secuencialmente. Entonces vimos que había una gran cantidad de maneras de mejorar el cine partiendo de la tecnología del broadcast.
En 2011 y 2012, para la segunda temporada de ‘Pulseras Rojas’, sus técnicos vinieron con unas necesidades muy concretas de videoasistencia. Como es una serie sobre niños con cáncer, cuya historia empieza cuando los niños llevan el pelo largo y luego se los afeitan, la producción tenía que enseñarles continuamente imágenes de lo que habían rodado hacía un par de meses para que ellos se situaran en la historia. Aunque no existía nada que pudiera hacer eso de la manera en que ellos lo querían, nosotros teníamos en mente el software QTAKE, que en ese momento solo podía ser ejecutado en Mac, con tarjetas de captura y discos externos, por lo que su hardware era casi tan grande como un carro de DIT. Sin embargo, no podíamos ofrecer su alquiler porque en España solo había dos licencias y porque era muy complejo de operar.
Entonces, como estábamos conformes con el software, más no con el hardware, diseñamos desde cero un All in One que contenía el Mac, el monitor, los discos duros, la alimentación, la ventilación y una pantalla de 21 pulgadas y media. Con esta hicimos la primera prueba con Pulseras Rojas, la cual funcionó bastante bien, aunque hubo que corregir algunas cosas. Después contruimos la segunda unidad y la fuimos mejorando, cambiando los acabados, sumando el feedback que nos daban los técnicos del rodaje. En algún momento nos llegaron llamadas del extranjero de interesados que querían comprar nuestras máquinas y, aunque contestamos que no estaban en venta, después de recibir varias llamadas más, vimos una oportunidad y decidimos fabricar unos cuantos.
Ahí empezó nuestra aventura con Smart Assist y empezamos a fabricar también nuestras propias placas de entrada y salida de vídeo. Además, diseñamos productos como Dock, que es un Smart dividido en 2 partes, añadimos antenas con 5G, que se configuran automáticamente con QTAKE. Hace dos años nos dimos cuenta que hacía falta un sustituto para el Odissey, lo que nos llevó a comprar el núcleo de vídeo de Convergent Design y, a partir de ahí, lo pasamos a 4K HDR, le añadimos muchas funciones de videoasistencia y pasamos toda la certificación de Apple ProRes.




Tenemos entendido que se usa mucho el Smart Assist en producciones de Hollywood. ¿Qué producciones más importantes se han rodado con vuestros productos?
El 80% de las producciones de HBO, Netflix, Disney o Skyshowtime, en los últimos 5 o 10 años han trabajado con un Smart Assist. Grandes producciones como ‘Stranger things’, ‘Black Mirror’ o ‘Misión imposible’ han usado Smart Assist en su rodaje. Esto se debe a que ofrecemos un sistema que rápidamente se pone en marcha, no ocupa mucho espacio y en segundos está grabando. Además, como funciona a batería, puedes moverte a otro sitio en medio del rodaje y seguir con el sistema en marcha.
Por otra parte, en relación con la potencia, en la última temporada de ‘Juego de Tronos’ estábamos hablando con un operador que manejaba una unidad personalizada que habíamos fabricado especialmente para él. Esto se debía a que no solo realizaba la previsualización de dos cámaras con efectos —dos pantallas verdes con CGI de forma simultánea—, sino que además trabajaba fondos en Premiere y After Effects para las secuencias posteriores. Él nos comentaba que no habría podido hacer todo eso con una sola máquina, sin embargo, gracias al Smart Assist, los actores y el director podían previsualizar los planos con otros fondos.

Además, eres vicepresidente en ALIA, Alianza de la Industria Audiovisual. Desde tu punto de vista industrial, ¿crees que hay riesgo de que la amenaza de la industria china que azota al mercado de la iluminación pueda poner en riesgo otro tipo de productos dentro del audiovisual?
Sí, es una amenaza, pero estaba prevista. El tema es que todos sabíamos que los chinos iban a llegar, tarde o temprano, a todos los sectores, ya que antes solo copiaban, pero no lo hacían bien. Después pasaron a copiar bien y ahora están desarrollando productos propios. Esta es la historia de prácticamente cualquier empresa que no sea especialmente rompedora y que fabrique un producto que ya existía con anterioridad.
Recuerdo que cuando era pequeño mis padres trabajaban en el sector de la alta fidelidad y que, en mi casa, decir made in Japan o made in Taiwan no era sinónimo de calidad. Sin embargo, hoy en día consideramos lo japonés como algo muy bueno cuando hablamos de tecnología, y en Taiwán se fabrican los chips más complejos del mundo. No es que sean “los mejores” en abstracto, sino que la empresa TSMC es la única capaz de hacerlo. Es decir, hemos pasado de dos países que hacían copias a convertirse en líderes mundiales en sus respectivos ámbitos.
Entonces, ya que es una amenaza, habrá que luchar contra ella, y creo que eso nos hará mejores. Por ejemplo, en España está Inditex, uno de los gigantes mundiales de la moda, que fabrica en Asia porque resulta más rentable; quizá nos toque plantear estrategias similares. Por otro lado, como empresa de alquiler, me parece muy interesante la tecnología que ofrece China. Han sabido jugar muy bien sus cartas, así que nosotros tendremos que jugar las nuestras, y ojalá la nuestra sea innovar todo lo posible, aunque los costes de desarrollo en Europa sean más altos.

En este caso, ¿os sentís apoyados a nivel institucional como fabricantes?
En cuanto al apoyo institucional, existen programas potentes de incentivos a la I+D. Sin embargo, parece que en los proyectos de incentivos y de financiación más serios y controlados solo se buscan propuestas relacionadas con la inteligencia artificial. Por ejemplo, presentamos un proyecto bastante innovador dentro de nuestro sector en el que no aplicábamos inteligencia artificial, porque no aportaba valor a la propuesta, pero no tuvo éxito precisamente porque ahora se priorizan los proyectos con IA. Evidentemente, hay que apostar por ella, pero no todo es IA, ya que existen tecnologías que necesitan desarrollos muy potentes para poder avanzar.
A pesar de ello, tenemos la suerte de que actualmente el cine y la televisión están en auge. Hace muchos años éramos “los artistas que vivían del cuento”, y eso era lo que pensaba gran parte de la clase política. Sin embargo, hoy en día cualquier ayuntamiento, de cualquier signo político, cuenta con una Film Commission, y todos quieren salir en la foto diciendo que hacen algo por el cine. En este sentido, existen planes muy interesantes y el Gobierno ofrece bastante apoyo, pero a veces creo que están demasiado limitados, porque se han marcado unas directrices muy claras sobre lo que quieren y no siempre son capaces de ver otras posibilidades. Por ejemplo, China es muy fuerte en inteligencia artificial y quizá tengamos que apostar decididamente por ese camino, pero también puede ser necesario buscar alternativas y asumir que, si no podemos competir en IA, tal vez podamos desarrollar otras soluciones
En cuanto a vuestra posición como rental, ¿qué opináis de la ‘tendencia’ a montar negocios integrales o ‘llave en mano’ de otras empresas de alquiler? ¿Os planteáis también entrar en iluminación o maquinismo?
Es una tendencia interesante, porque somos de los pocos países donde aún no se unen cámara, luces y grip, aunque en Europa es muy habitual. En Estados Unidos hay empresas enormes que solo son de cámara, otras que hacen iluminación y otras que combinan ambas áreas; sin embargo, en Europa es muy común empresas que ofrezcan todo, a diferencia de España, donde hay muy pocas empresas que integren estos servicios.
Aquí hay empresas muy grandes de cámara, de iluminación y de grip, y nos lo hemos planteado en alguna ocasión. No obstante, la cámara es el área en la que realmente destacamos y, para entrar en el mundo de la iluminación, sería necesario realizar una inversión enorme y contar con personal muy especializado.
Es cierto que ofrecemos algo de iluminación para rodajes pequeños, pero se trata de equipos básicos, principalmente para no decir que no a un cliente. Además, también ofrecemos algo de grip, como sliders; aunque, por el momento preferimos concentrarnos en lo nuestro e intentar hacerlo de la mejor manera posible.

¿Qué grandes producciones se han rodado recientemente con el alquiler de vuestros equipos en España?
De las que ya están estrenadas se han rodado con nuestros equipos ‘Pubertat’, ‘El Cuco de Cristal’, ‘Los Tigres’, entre otras. También hemos formado parte de producciones como ‘Romi’, ‘Enemigos’, ‘Dos Tumbas’, ‘El Centro’ y ‘Cronos’, que va sobre los atentados en Barcelona, entre otras que aún no se han estrenado. En ámbito de la videoasistencia se han rodado producciones como ‘Avatar 3’, ‘The Iris Affair’, ‘Anaconda’, ‘Alien Earth’, ‘Gladiator 2’, ‘Blancanieves’, ‘Cien años de soledad’, ‘Fórmula 1’ y ‘Emily in Paris’, entre muchas otras.


¿Qué opinas de la IA en el sector de las empresas técnicas? ¿Existe una amenaza real de la que nos tengamos que preocupar? ¿Cuáles serían en tu opinión las cosas que se deberían hacer al respecto? En el caso de Ovide, ¿os planteáis ahorrar en puestos de trabajo gracias a la IA?
Es una discusión que tenemos muy a menudo en ALIA, porque si bien la IA es una amenaza, también representa una oportunidad. Hace tiempo me recomendaron el libro La destrucción creativa, que explica cómo cada nueva tecnología elimina ciertas cosas, pero al mismo tiempo crea muchas otras. Por ejemplo, la máquina de vapor hizo desaparecer numerosos trabajos, pero también generó nuevos.
Es cierto que la IA puede reemplazar algunos empleos, sobre todo los más repetitivos, como ciertas tareas de postproducción como la rotoscopia, que ahora pueden realizarse de forma mucho más rápida. Desde el punto de vista de un rental de cámara, si todas las imágenes se generaran de manera sintética, sería claramente una amenaza. Sin embargo, como también desarrollamos tecnología, hardware y software, utilizamos la IA como una herramienta más.
Siempre digo que trabajar con la IA es como tener un becario, puesto que hay que decirle exactamente qué hacer y revisar su trabajo con cuidado, porque se equivoca con frecuencia. Incluso, a veces se tarda más en explicarle lo que quieres que en hacerlo uno mismo. Además, cuando se diseña tecnología, muchas veces no se conocen todas las necesidades desde el inicio; y a medida que avanzas en el proceso, surgen cuestiones que no habías previsto y que debes incorporar. La IA, en cambio, exige definirlo todo con precisión desde el principio, lo cual no siempre encaja con la forma en que funciona el diseño.
En algunos casos utilizo la IA como una estrategia para obtener otra perspectiva sobre un problema que aún no sé cómo abordar, y en ese sentido resulta muy útil. No obstante, también me ha ocurrido que, al analizar datos, la IA me de resultados que no tenían ningún sentido. Por eso, aunque la IA es una herramienta muy potente, solo es realmente útil si quien la utiliza tiene los conocimientos necesarios para formular buenas preguntas y detectar errores y no sustituye el saber de las personas, sino que es más bien como contar con muchos ayudantes. Habrá momentos en los que una nueva tecnología arrase con empresas y puestos de trabajo, y estoy seguro de que la IA lo hará, pero también abrirá la puerta a nuevas oportunidades.







