El EMIFF reconoce la trayectoria de Edward Berger y Diane Kruger
El festival se desarrollará hasta el 4 de noviembre
El director y productor Edward Berger, una de las figuras destacadas del cine internacional contemporáneo, ha protagonizado este sábado un encuentro con los medios de comunicación en el Evolution Mallorca International Film Festival (EMIFF). El cineasta recibió el pasado fin de semana el Evolution VISION Award 2026, con el que el festival reconoce su trayectoria y su contribución a la cinematografía internacional.
Responsable de películas como ‘Sin novedad en el frente’ (2022), ganadora de cuatro premios Óscar, y ‘Cónclave (2024), Berger ha consolidado una trayectoria caracterizada por su capacidad para abordar historias de gran intensidad humana y llevarlas a una audiencia internacional.
Durante la rueda de prensa celebrada este sábado en el hotel Portixol, Berger ha reivindicado el papel cultural de los certámenes cinematográficos. «Los festivales de cine son los museos del cine», ha afirmado, comparando la experiencia de descubrir películas en un festival con la visita a un museo. Para el director, el cine forma parte de aquello que define a una sociedad y contribuye a ampliar nuestra comprensión del mundo.
El realizador ha subrayado que muchos títulos, especialmente los procedentes de países pequeños o rodados en lenguas con menor difusión, tienen dificultades para llegar a las salas, independientemente de su calidad. En este sentido, ha defendido que los festivales ofrecen a esas películas la oportunidad de encontrar espectadores y descubrir otras realidades.

También ha destacado su importancia para una producción como ‘Fatherland’,un filme de autor en blanco y negro que presenta esta tarde en Mallorca como productor. Berger ha compartido además una vinculación personal con la isla. Tras finalizar Jack, necesitó desconectar de la intensidad del trabajo y encontró en la Serra de Tramuntana un lugar donde recuperar la calma.
«Busqué una ruta de senderismo en Europa y acabé en Mallorca. Descubrí un paisaje montañoso y agreste, completamente diferente de la imagen que tenía de la isla. Fue maravilloso», ha recordado. Más adelante regresó para disfrutar de otra excursión con su hijo y no ha descartado volver si encuentra una historia adecuada para rodar aquí.
En su reflexión sobre el lenguaje cinematográfico, el director ha destacado la importancia de situar al espectador junto a los personajes. Según ha explicado, el rodaje de Jack, condicionado por un presupuesto muy limitado, le enseñó que «la perspectiva es lo más importante» y que la posición de la cámara determina cómo se vive una historia; una idea que también ha guiado su trabajo posterior en ‘Sin novedad en el frente’ y ‘Cónclave’.
Sobre sus próximos retos, Berger ha asegurado que, después de varios proyectos muy personales, le gustaría afrontar una película de mayor escala que combinara espectáculo y profundidad. «Me encantaría hacer una gran película de entretenimiento, inteligente y que tenga algo que decir», ha señalado.
La entrega del Evolution VISION Award tuvo lugar en el Cine Rívoli, tras la proyección de Fatherland, dirigida por Paweł Pawlikowski y producida por Berger. La sesión comenzó a las 17:00 horas e incluyó un posterior coloquio moderado por la directora del festival, Sandra Lipski.
Diane Kruger, galardonada con el Evolution ICON Award
«Contar historias ha sido el propósito de mi vida». Con estas palabras, Diane Kruger ha agradecido el Evolution ICON Award durante la 15.ª edición del Evolution Mallorca International Film Festival (EMIFF).
La entrega del reconocimiento y la posterior ICON Talk con Sandra Lipski, fundadora y directora del festival, han convertido el Rívoli en escenario de un recorrido por su vocación, los desafíos de su carrera y su forma de acercarse a los personajes. En representación del Govern Balear, el acto ha contado también con la asistencia de Diana de la Cuadra, directora del Institut d’Indústries Culturals de les Illes Balears (ICIB).
Al presentar el premio, Sandra Lipski ha destacado la valentía y singularidad de sus interpretaciones, desde ‘Malditos bastardos’ y ‘The Bridge hasta In the Fade’. También ha subrayado su capacidad para construir una carrera entre continentes y trabajar en alemán, francés e inglés, encontrando en cada idioma el ritmo, la emoción y la autenticidad de sus personajes. «Su trabajo une culturas y personas», ha afirmado.
Kruger ha reivindicado la oportunidad de ponerse en la piel de otras mujeres y el carácter colectivo de su profesión. Aunque sea su rostro el que aparece en pantalla, ha recordado, su trayectoria no habría sido posible sin los directores que confiaron en ella, los representantes que defendieron sus oportunidades y la generosidad de sus compañeros y equipos. Visiblemente agradecida por el reconocimiento, ha reservado unas palabras al público: «Gracias a vosotros puedo hacer lo que amo».

Una vocación descubierta entre idiomas y culturas
La conversación con Lipski ha comenzado lejos de Hollywood, en su infancia en el entorno rural alemán. Sin referentes artísticos cercanos, Kruger no imaginaba que la interpretación pudiera convertirse en su profesión. Ha recordado la fascinación que le produjo Mary Poppins y cómo su llegada a París como modelo la acercó al mundo del cine y a la formación teatral.
Frente a las limitaciones expresivas que encontraba en el modelaje, las clases de interpretación le ofrecieron un espacio de libertad en el que explorar sus emociones.
Formarse en francés supuso también un desafío. La actriz ha evocado aquellos años de aprendizaje junto a otros jóvenes intérpretes, unidos por las ganas de leer, debatir y encontrar su lugar en la profesión. Esa experiencia abrió una carrera en varios idiomas: ha explicado que el alemán le aporta la familiaridad de su lengua materna, mientras que el francés sigue planteándole retos de pronunciación, pese a su larga relación con el cine de ese país.
Troya y Tarantino: la presión del éxito y la perseverancia
El recuerdo de ‘Troya’ ha permitido abordar la distancia entre la imagen pública del éxito y la experiencia de quien lo vive. Kruger ha descrito un rodaje de dimensiones extraordinarias, rodeado de una intensa atención mediática, en un momento en el que todavía estaba comenzando.
La notoriedad llegó antes de que se sintiera consolidada como actriz, y con ella las críticas y la presión de demostrar su capacidad. Mirando atrás, ha explicado hasta qué punto aquella exposición resultó difícil de gestionar.
Su llegada a ‘Malditos bastardos’ ilustra otra faceta de ese recorrido: la determinación para conseguir una oportunidad. Kruger ha relatado que Quentin Tarantino, familiarizado con sus trabajos en inglés, no terminaba de identificarla con la actriz alemana que buscaba para el personaje. Ella insistió hasta conseguir una audición, para la que preparó quince páginas de diálogo en alemán e inglés.
La actriz ha recordado que acudió con el texto tan trabajado que no necesitó recurrir al guión cuando el director se lo ofreció. Más allá de la anécdota, ha hablado de la necesidad de dejar a un lado el ego y confiar en la propia preparación. Sobre el rodaje, ha destacado el tiempo de ensayo compartido con el reparto y la precisión del trabajo de Tarantino con los diálogos y la puesta en escena.
In the Fade: escuchar el dolor y reencontrarse con sus raíces
Su paso por ‘The Bridge’ abrió otro aprendizaje. Kruger ha explicado que el ritmo de la televisión le exigió adaptarse a jornadas rápidas, menos tomas y cambios de director, manteniendo la continuidad del personaje. Para interpretar a Sonya contó con un asesor con Asperger, una experiencia que amplió su comprensión de otras formas de expresar emociones y relacionarse con el entorno. También ha reivindicado el intercambio creativo con los directores como una parte esencial de su trabajo.
Uno de los momentos más emotivos de la charla ha llegado con In the Fade, de Fatih Akin. Kruger ha recordado que había expresado al cineasta su deseo de trabajar con él años antes de recibir el guión. La película, en la que interpreta a una mujer que pierde a su familia y busca justicia, le permitió volver a trabajar desde su lengua materna y reencontrarse con sus raíces. Rodar en Hamburgo contribuyó a esa conexión personal con el personaje. La preparación fue especialmente intensa.
Además del trabajo de casting y ensayo con Akin, la actriz asistió durante seis meses a encuentros de apoyo a personas que atravesaban experiencias de duelo y trauma. Ha explicado que, hasta entonces, no había vivido una pérdida cercana de esa magnitud y que escuchar a quienes sí la habían sufrido transformó su comprensión del dolor. Aquellos encuentros dejaron de ser únicamente una investigación para un papel: se convirtieron en una experiencia humana que todavía recuerda con emoción.
El premio a la mejor actriz en Cannes estuvo atravesado por esa misma complejidad. Kruger ha evocado la presentación de la película bajo el impacto del atentado de Manchester y la mezcla de alegría por el reconocimiento y responsabilidad ante el sufrimiento que representaba la historia. «A veces haces una película que llega a la gente más allá del propio cine», ha reflexionado sobre la respuesta del público.
Próximos proyectos y el deseo de rodar en Mallorca
La conversación también ha mirado hacia ‘La Décision’, un thriller político de Apple TV en el que interpreta a Nora, primera dama de Francia y asesora política de su marido, el presidente, encarnado por Raphaël Personnaz. La serie, rodada en francés, está dirigida por Martin Bourboulon y Louis Farge.
Kruger ha recordado asimismo sus anteriores visitas a Mallorca y ha expresado su ilusión ante la posibilidad de regresar por motivos profesionales. «Sería un sueño», ha respondido al hablar de un posible rodaje en la isla.







