El DOP Andres Arochi rodó con las ZEISS Master Primes el videoclip ‘The Dead Dance’ de Lady Gaga, dirigido por Tim Burton
El director de fotografía mexicano se hizo conocido por la fotografía de ‘Longlegs’
El director de fotografía Andres Arochi regresaba de rodar en España cuando recibió una llamada: Tim Burton iba a dirigir un videoclip para Lady Gaga y quería tres cosas: rodar en México, que el vídeo tuviera un aspecto completamente distinto a todo lo que ella había hecho hasta entonces y que Arochi estuviera detrás de la cámara. El director de fotografía de ‘Longlegs’ se sumó de inmediato al proyecto junto a la leyenda del cine, decidido a aportar un inconfundible toque Burton al videoclip de ‘The Dead Dance’ de Gaga.
Rodado en la Isla de las Muñecas, en los canales de Xochimilco, Arochi combinó una ARRI Alexa Mini LF con ópticas ZEISS Master Prime para crear una fábula intensa y expresiva en blanco y negro.
«Cuando recibí la llamada pensé: esto no puede ser real», confiesa Arochi. No terminó de creérselo hasta que aterrizó de vuelta en México y su equipo de cámara comenzó a llenarle el teléfono de mensajes: «¿Qué ópticas vamos a utilizar? ¡No me puedo creer que vayamos a trabajar con Tim Burton!».

En su encuentro con el director hubo mucho espacio para la creatividad. Burton ya tenía una localización en mente: había visitado Xochimilco una vez, una década antes, y nunca la había olvidado. El distrito de canales, situado al sur de Ciudad de México, está salpicado de pequeñas islas artificiales —construidas hace siglos como terrenos de cultivo flotantes— y una de ellas se conoce desde entonces como la Isla de las Muñecas.
Un espectáculo visual inolvidable, la Isla de las Muñecas hace honor a su nombre. Una siniestra leyenda local explica su origen, y la isla está poblada por una legión de muñecas de juguete. Deterioradas, empapadas por el paso del tiempo y colgadas por cientos, las muñecas convierten el lugar en un escenario de terror ya preparado; un escenario inequívocamente Burton.
De hecho, durante la visita de localización, el equipo descubrió encantado una pared cubierta de fotografías antiguas del lugar. Y allí, entre ellas, había una imagen del propio Burton durante aquella primera visita diez años atrás, junto a James Hetfield, de Metallica.
«La localización tiene tantos colores que resulta difícil conseguir que parezca elegante. Podía convertirse fácilmente en algo muy kitsch», explica Arochi.
Se le ocurrió entonces una idea: rodar en blanco y negro, con una imagen definida y contrastada que pudiera estar a la altura del universo de Burton. Al director le encantó la idea inmediatamente, y a partir de ahí ambos comenzaron a construir juntos el lenguaje visual de la pieza.
A la hora de elegir el equipo de cámara, Arochi buscaba algo capaz de soportar una luz dura e implacable sin perder el control de la imagen.
«Al principio imaginé la luz como algo muy intenso y clásico», explica.
Para conseguir esas sombras densas frente a altas luces intensas y casi abrasadas, Arochi necesitaba unas ópticas diseñadas para trabajar con un contraste elevado. Las ópticas vintage quedaron descartadas porque, sometido a una iluminación tan dura, el cristal antiguo puede empezar a generar halos y velos no deseados.
En su lugar, recurrió a las ZEISS Master Prime para mantener la imagen bajo control, ofreciendo una nitidez precisa y un excelente dominio del contraste sin producir flare.
El día antes de que llegara Gaga, Arochi y todo el equipo pasaron un día entero en la isla junto a Burton, haciendo pruebas con las muñecas, el humo y una LUT en blanco y negro creada por el colorista Mitch Paulson.

Como se trata de un lugar muy frecuentado por turistas, rodar en la isla podía resultar complicado. Girabas en una dirección y encontrabas un encuadre precioso; girabas en la otra y aparecían unos baños públicos.
El humo se utilizó generosamente para hacer desaparecer todo aquello que la cámara no debía mostrar. Una vez iluminadas las muñecas, con el humo envolviendo el escenario y la LUT perfectamente ajustada, Arochi se acercó al monitor donde estaba sentado Burton observando las imágenes.
«Ya empezaba a parecer una película de Tim Burton», recuerda Arochi. «Ese es simplemente su poder: cualquier cosa que elige y crea posee una estética tremendamente poderosa».
Gaga llegó al día siguiente con una coreografía completamente preparada y un llamativo maquillaje inspirado en las muñecas de porcelana.
«Fue realmente divertido ver el talento de todo el mundo», recuerda Arochi.
El videoclip final es una brillante colisión entre dos sensibilidades muy distintas: la austeridad nítida y fantástica del universo de Burton en blanco y negro, frente a la propia teatralidad y extravagancia seductora de Gaga.
Ninguna de las dos estéticas se impone sobre la otra, exactamente el equilibrio que Arochi y sus ZEISS Master Prime buscaban conseguir.
«Creo que el vídeo explotó», afirma Arochi ahora. «Con esos dos nombres en él, era difícil que no tuviera una gran acogida. Pero creo que a la gente realmente le gusta, y a mí también».
A veces un proyecto tarda años en hacerse realidad, y otras veces plantas una semilla y está lista para florecer en menos de una semana. La serenidad creativa de Arochi, junto con su familiaridad con su equipo de cámara y con la comunidad cinematográfica mexicana, fueron la base sobre la que se construyó el rodaje.
‘The Dead Dance‘.




