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“La silla”, de Ángel de la Cruz, se estrena el 12 de junio

24/03/2026

Fotografiada por Christos Voudouris, la producción presenta tráiler y cartel

El nuevo thriller psicológico dirigido por Ángel de la Cruz revela sus primeras imágenes oficiales. Protagonizada por Jaime Lorente, la película apuesta por una propuesta visual a cargo de Christos Voudouris (‘Antes del anochecer’) claustrofóbica y subjetiva que evoluciona junto al deterioro físico y mental de su protagonista.

Daniel es un joven escritor de novelas de misterio que ha conseguido todo lo que deseaba en la vida (bueno, casi todo). Por supuesto, esta idílica existencia se verá inesperadamente truncada. Un día, realizando una pequeña prueba para una de sus novelas, quedará accidentalmente atado a una silla sin posibilidad de soltarse. Poco a poco la situación se complicará de forma imprevisible y Daniel tendrá que luchar contra las circunstancias, en inferioridad de condiciones, para salvar su vida y la de los seres que ama. Una situación que progresivamente va adquiriendo tintes dramáticos, en una espiral de intriga, dolor y tensión.

Ya están disponibles el tráiler y el cartel oficial de ‘La silla’, el nuevo largometraje del cineasta gallego Ángel de la Cruz, ganador de cuatro Premios Goya. La película llegará a los cines el próximo 12 de junio, distribuida en España por AF Pictures.

Se trata de la quinta producción del director y está protagonizada por Jaime Lorente, acompañado en el reparto por Christina Ochoa y Eva Rufo. El film adapta la novela homónima de David Jasso y plantea una premisa de suspense extremo: un escritor queda accidentalmente atado a una silla, desencadenando una espiral de tensión física y psicológica.

Fotograma.

La película se construye sobre una puesta en escena marcadamente subjetiva. Según el propio director, la cámara se sitúa “pegada a la piel” del protagonista, buscando que el espectador experimente su deterioro de forma directa y sensorial . Esta aproximación se traduce en un lenguaje visual que evoluciona progresivamente: de planos más abiertos y luminosos a encuadres cerrados, oscuros y opresivos. «No somos observadores lejanos: somos sus ojos, cómplices de su sed, de su calor, de su progresivo deterioro y de su delirio. Hemos tratado de buscar una mirada casi táctil, donde el espectador pueda sentir la fría rugosidad del metal de la silla y la opresión del entorno, intentando convertir la película en una experiencia sensorial más que en un simple relato de hechos”.

La propuesta estética apuesta por una fotografía que acompaña el estado mental del personaje, pasando de una luz naturalista y luminosa inicial a una atmósfera cada vez más sucia y asfixiante, con claroscuros y texturas marcadas. El uso de cámara también muta a lo largo del metraje, transitando de planos secuencia clásicos hacia composiciones más fragmentadas, cercanas e inestables, con un creciente protagonismo de la cámara en mano.

«Empezamos con planos secuencia largos, muy clásico, y pasamos después a composiciones de apariencia “pulp” que enfatizan la inmovilidad, hasta llegar al uso más errático y cercano de la óptica, invadiendo el espacio personal del actor con primeros y primerísimos planos, usando mucha cámara en mano, y hacia el final, incluso con desenfoques que semejan el parpadeo de sudor en los ojos del protagonista», explica el director. «Destaca el trabajo de composición que hizo Christos, siempre con algo desenfocado o “emborronado” en primer término. La idea no es que el plano se vea “bonito”, sino generar una sensación de voyeurismo».

El rodaje planteó desafíos específicos derivados de la naturaleza estática de la acción. Para evitar la monotonía visual, las decisiones de cámara y luz se convirtieron en elementos clave para sostener la narrativa. Parte del interior se construyó en plató en Gran Canaria, buscando una continuidad visual con los exteriores pese a la distancia entre localizaciones.

En el apartado técnico, la dirección de fotografía corre a cargo de Christos Voudouris, con montaje de Iván de Paz y música original de Jesús Martín-Fernández y Tomás Barreiro. El diseño sonoro apuesta por un enfoque hiperrealista, donde cada sonido -respiraciones, crujidos o ambiente- se convierte en un elemento más de la tensión psicológica.

Con una duración aproximada de 76 minutos, La silla se presenta como un ejercicio de suspense contenido y radicalmente centrado en la experiencia del protagonista, explorando los límites de la resistencia humana en un entorno físico y mental cada vez más hostil.

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