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EVENTOS
Entrevista a Marc González, operador de cámara en Salvados
17/04/2013
El programa de La Sexta ha incorporado dos EOS C300 para sus rodajes

Salvados, el programa que emite La Sexta con un gran éxito de audiencia y que conduce durante ya cinco temporadas Jordi Évole, se basa en una extraña mezcla de improvisación, naturalidad y planificación  y su éxito radica en la sinergia que se produce en la unidad del equipo en el que prácticamente todos contribuyen con sus decisiones al acabado de los programas. Esta sinergia hizo que el departamento de producción confiara en el interés de Marc González, operador de cámara del programa y sus dos realizadores para que se incorporara la Canon C300 para dar mayor calidad de imagen al programa. Hablamos con Marc sobre las peculiaridades de su trabajo en Salvados.

Además de ser operador de cámara eres también realizador y has realizado algún programa de Salvados Alaska y Mario

Sí, de hecho realicé toda la primera temporada de Alaska y Mario. No me considero un cámara al uso, si no más bien un realizador. En Salvados, donde hace muchísimo tiempo que trabajamos juntos el mismo equipo, estoy como cámara, pero en realidad soy como un tercer realizador. Normalmente hay dos realizadores, cada uno de ellos tiene determinados programas asignados: cuando se le asigna un programa, el realizador pasa una semana rodándolo y otra montándolo, y yo siempre estoy grabando. No voy a sala porque no tengo tiempo, pero avanzo muchas veces yendo a localizar y las ‘intros’ las hago sin el realizador, ya que al llevar tanto tiempo trabajando juntos nos conocemos y sabemos lo que el otro quiere.

 

¿Cómo se prepara cada programa?

La preproducción es muy importante. Redacción y producción llevan mucho tiempo trabajando en cada programa para que después en una sola semana se grabe. Tienen que coincidir las agendas de todos los invitados y se debe preparar todo para que el rodaje se concentre en cinco días.

 

Además, tengo entendido que grabáis muchísimas horas para cada programa.

Sí, grabamos unas 30 horas por programa, porque Jordi (Évole) hace unas entrevistas largas para sacar lo mejor de cada entrevistado. Además, cuando hacemos los recursos y las transiciones a mí me gusta estar el tiempo necesario y tener suficiente material. Considero que hasta que no haces 15 o 20 planos no te sale el bueno. Le echamos muchas horas.

 

¿Existe una planificación previa que prioriza un esquema de improvisación o está todo más cerrado en guión de lo que al espectador le parece?

Antes el programa era mucho más improvisado, ya que teníamos que ir consiguiendo las entrevistas en directo. Ahora sigue siendo así en parte, porque con Jordi siempre hay improvisación y tiene nuevas ideas sobre la marcha, pero el grueso del programa ahora son las entrevistas pactadas previamente.

 

¿Con qué equipo humano y técnico contáis para cada rodaje? ¿Con cuántas cámaras grabáis?

Cuando rodamos fuera de España estamos el operador de cámara, el técnico de sonido, el realizador, que lleva otra cámara, una persona de producción y Jordi. El técnico de sonido y yo estamos fijos todos los programas y los realizadores se van turnando. Llevamos un equipo muy pequeño, no llevamos ningún tipo de iluminación. Además de porque son muchos viajes y muchas horas de rodaje, minimizar el equipo responde a la intención de generar un entorno óptimo para provocar las entrevistas, intentamos que el entrevistado se olvide de que están las cámaras y piense que es una conversación íntima entre Jordi y él. Nosotros no paramos nunca de grabar: el realizador y yo hablamos mucho sobre la secuencia previamente, sobre la planificación, los recursos y con qué iluminación podemos contar, pero una vez empieza la entrevista intentamos no parar por nada. Es el reto. Antes íbamos con cinta y teníamos que parar obligadamente porque cada 40 minutos había que cambiar la cinta y ahora, lo bueno que tiene la Canon C300 grabando con tarjetas es que podemos grabar durante 2 horas y media sin parar. Esto ha facilitado muchísimo la grabación, ya que antes tenías que buscar un hueco en la entrevista, lo hubiera o no, para cambiar la cinta.

 

 

Emilio Valdés, que graba Desafío Extremo con una XF300 y con tarjetas CF, nos contaba que no suele grabar mucho material en una misma tarjeta por si pierde alguna. ¿ Te ocurre lo mismo?

Ese miedo siempre está ahí con las tarjetas. Nosotros antes trabajábamos con cinta Mini DV, y al principio había un poco de rechazo al tema del cambio a las tarjetas por este miedo, pero realmente nos podía haber pasado lo mismo con las cintas porque nosotros no volcamos nada. Costó mucho cambiar. Poco a poco se fue introduciendo la nueva cámara. Yo insistí mucho porque creía que se podía hacer un cambio importante en la imagen del programa, así que lo que hice fue ir introduciéndola poco a poco. Empezamos con la 5D haciendo solamente las ‘intros’; después hicimos además las transiciones y los recursos con esa cámara, para ir demostrando que se podía hacer con tarjeta y con una cámara de fotos. Al final conseguimos pasar a la C300.

 

Es muy reciente la incorporación de la Canon C300 en el programa. ¿ Qué cámara usabas hasta entonces?

Empezamos con la Sony HVR-Z1 en la primera temporada. Después pasamos a la Sony Z7 DVCAM, que es un poco mejor que la Z1. Con esta última estuvimos hasta hace un año en que incorporamos la Canon C300.

 

¿Cómo fue la transición?

Hicimos un par de pruebas y nos convencimos. Los realizadores y yo cogimos la cámara y la semana siguiente ya estábamos grabando con ella. Lo que hicimos fue ir familiarizándonos con el tacto de la cámara y con la manera de rodar a la vez que la usábamos, pero, en lugar de hacer un uso más agresivo, al principio grabábamos solamente los planos más fáciles.

 

¿La intención entonces con el cambio era estética?

Tanto los realizadores como yo mismo llevábamos mucho tiempo pensando que se podía hacer un salto de calidad, porque nuestras localizaciones son variopintas y sin ningún tipo de preparación previa de la escena y con la C300 cualquier lugar donde grabamos da una buena apariencia en cámara y la imagen no tiene nada que ver con las cámaras con las que hemos trabajado antes.

 

Entiendo que para la decisión de cambio de cámara también habrá tenido que ver el presupuesto del programa.

El mérito lo tiene Vanessa Legaspi, la productora del programa, que apostó por este cambio. Nadie nos pidió esto, sino que fue más cosa nuestra de aportar un plus a la producción. Ha sido una suerte tener a alguien de producción que crea en esto y lo valore para apostar por un cambio que supone un desembolso económico muy superior, ya que, además de las cámaras, es tener muchísimas tarjetas-como para rodar toda una semana sin necesidad de hacer copias- y las salas de postproducción que tuvieron que ser ampliadas.

 

Entonces lleváis dos C300 a cada rodaje.

Claro, era un requisito imprescindible que se cambiaran las dos cámaras. En los casos en que hemos variado en algunas tomas se nota muchísimo el cambio. Estuvimos haciendo también pruebas con la C100, que es mucho más económica que la C300 y no notas gran diferencia en el look, pero finalmente nos decantamos por la C300 más por una cuestión ergonómica, por la pantalla, por como está construida la cámara, más práctica para nuestro trabajo. La C100 tiene el visor más abajo y nosotros, que estamos dos o tres horas grabando sin parar con la tensión del cuerpo, con la C100 teníamos que bajar mucho el cuello, por lo que no resultaba cómoda.

 

Explícanos un poco las peculiaridades de tu uso de la cámara. ¿Qué equipo utilizas y qué configuraciones? ¿Con qué ópticas grabas?

Los objetivos que utilizamos normalmente para las entrevistas son 24-105 mm 4.0 Serie L (para hacer el plano de Jordi y el general, nos sirve también para hacer seguimientos. Es una óptica muy versátil) y 17-55 mm 2.8 EFS (para hacer el plano de Jordi y el general en localizaciones pequeñas no lo solemos utilizar mucho), así como 70-200 mm 2.8 Serie L (para hacer el plano corto y el medio del invitado). Para intros y transiciones además utilizamos 50 mm 1.4 EF y 100 mm 2.8 EF.

Al empezar de repente a grabar con la cámara estuvimos probando varias configuraciones y al final decidimos grabar con el Canon Log, modificado un poco para tener mayor definición y no sufrir tanto los problemas de foco. Tuvimos alguna crisis, hicimos pruebas con la gente de ‘pospo’, porque no nos convencía. Hay que tener en cuenta que después la imagen se comprime muchísimo en emisión, una cosa es lo que ves en la sala de ‘pospo’ y otra muy distinta lo que finalmente se emite. Hemos ido aprendiendo: además, ha mejorado mucho con la emisión en HD real. Ahora estamos muy contentos, creemos que cada vez se ve mejor.

 

¿Qué destacarías de esta cámara?

Yo estoy encantado con esta cámara sobre todo por el look que te da. Estás en cualquier localización que quizá es un despacho con unas paredes y una luz blanca y después en cámara jugando un poco con sus settings da un look que me gusta mucho. Además, hay que tener en cuenta que nosotros no llevamos ningún tipo de iluminación. A veces lo pasamos mal con este tema, pero es cierto que si quisiéramos iluminar sería un problema por las localizaciones con las que nos encontramos y porque tener que preparar la escena afectaría al contenido, eliminaría la frescura. Lo más importante para nosotros es no cortar nunca y dar lugar a la improvisación y a que crezca la secuencia en el rodaje.

 

¿Habéis seguido alguna referencia de guión o estética en cuanto a un formato televisivo previo, de fuera o de España? ¿Por parte de la productora, de Jordi o del realizador?

Salvados empezó con el especial de las elecciones y como continuación al trabajo que hacía ya para Buenafuente al final de su etapa con él, haciendo entrevistas más largas a políticos. Ha ido creciendo sin buscar o planificar, si no que ha ido surgiendo. Y la manera de grabar también ha influido bastante, al principio los realizadores eran Víctor Morilla y, junto a Jordi Call que aún trabaja en el programa, hicimos otros programas, como Detectiu, del Canal 33, cuya manera de rodar se trasladó mucho al Salvados de ese momento: plantear muy bien las secuencias, que sea todo muy natural e improvisar. No preparar ni forzar las cosas, si no buscar la naturalidad ante todo.

 

Víctor es quien realizó el programa especial Desmontando Salvados.  ¿Cómo se grabó el programa? ¿ Hubo un equipo especial? ¿Llevaste tú alguna cámara?

Este programa es completamente diferente a nivel estético, es el más cuidado. Víctor es muy buen profesional e hizo un gran trabajo. Se alquilaron unos helicópteros para hacer los planos del inicio y estéticamente quedó muy bonito. Esto está justificado para hacer ese programa especial, pero a ese nivel no se podría hacer el programa actual. En este caso había tres C300, la del plano master tenía travelling y hacía pequeños movimientos. Utilizamos la misma configuración de cámara y las mismas ópticas pero al hacerlo con tres cámaras decidimos utilizar dos 70-200 2.8 Serie L y un 24-70 mm para la cámara del travelling que hacía el plano general. Las tres cámaras iban montadas en trípodes, algo que no hacemos nunca en el programa.

 

Es evidente que con el título y David Trueba como entrevistador, la intención es darle ese toque cinematográfico.

Si, Jordi fue muy valiente, se lo encargó a Víctor, a quien conoce desde hace mucho tiempo, y a Marga Baró, ambos trabajaron en los inicios de Salvados y todos coincidieron en Localia. Jordi quería hacer un programa por los 5 años de Salvados y ante la duda de qué hacer, Víctor y Marga con muchísimo criterio idearon este programa, a tres cámaras y buscando una localización con personalidad que convertir en una especie de plató e ideando una estética muy especial con una buena iluminación. Yo estuve de operador de cámara y además hubo un director de fotografía, Pau Castejón. Es un formato que se podría hacer pero solamente si la entrevista se basa en un personaje que requiera de un programa entero. En ese caso, si podría ser posible, aunque evidentemente el presupuesto subiría bastante por programa.

 

¿Cuál es el programa del que te sientes más orgulloso por tu trabajo?

El programa que tuvo más mérito para todo el equipo fue el programa de la tregua de ETA, ya que marcó un antes y un después, e hizo que se nos tomara más en serio. EL programa se grabó y montó en tres días, es el que recuerdo con más cariño. La tregua se anunció un jueves por la tarde y al día siguiente salimos a grabar. Producción consiguió reunir a todos los invitados del programa mientras nosotros cogíamos el avión para empezar a grabar entrevistas esa misma noche, volviendo el sábado por la tarde con las entrevistas y el domingo por la tarde entregar el programa montado. Para mí este trabajo fue un hito en la historia de Salvados

 

 

 

Podríamos entonces distinguir los programas que responden a una actualidad inmediata con aquéllos que tratan de temas más atemporales.

Lo bueno muchas veces es que se van avanzando y anticipando temas, e incluso hay programas ya grabados que cuando se emitan seguirán de actualidad y esto ocurre porque existe una capacidad en el equipo de prever lo que puede ocurrir y de qué temas pueden ser interesantes para la audiencia.

 

Me gustaría que me comentaras acerca del tratamiento de las imágenes en postproducción. ¿ Cómo es el flujo de trabajo?

Se monta en Final Cut y la corrección de color por cuestiones de tiempo se hace desde el mismo software. Se ha intentado realizar una corrección de color con un software específico para ello pero es muy complicado debido al ritmo que lleva la producción. También es verdad que en Salvados hay un operador que solamente realiza el etalonaje, lo cual para nosotros es un lujo. Lo bueno de trabajar durante tanto tiempo con el mismo equipo es que todos sabemos lo que queremos. Muchas veces a Jordi, con sólo la mirada, ya sabemos qué es lo que quiere o lo que necesita.

 

Supongo que estarás harto de que te recuerden tu caída en la grabación con Garzón. Lo que nos interesa a nivel general, tomándolo como ejemplo, es que nos contaras cómo afecta a tu trabajo el directo y las situaciones de tensión que se generan en los rodajes.

Cuando empezamos con Salvados, las tres primeras temporadas las hacíamos solamente a una cámara y la manera de grabar era muy diferente a la de ahora, ya que había que realizar en el mismo momento: escuchar mucho la entrevista y saber en qué momentos hacías los cambios de plano. Esta manera de trabajar conlleva mucha tensión aunque también es muy ‘adrenalínica’: el realizador solo me podía dar unas directrices, confiaba mucho en mí y yo lo que hacía era escuchar atentamente la entrevista para saber en qué momentos exactos es la mejor oportunidad para cambiar de plano o recolocarme. Ahora ya no ocurre tanto por llevar dos cámaras pero lo que ocurrió con Garzón fue eso, que sabes que tienes un entrevistado importante que te da un tiempo muy limitado y todo lo que se grabe con Garzón tiene que ser emitible, de ahí que me acabara cayendo, en mi búsqueda del mejor plano en ese momento (risas). Afortunadamente no le pasó nada a la cámara.

 

¿Te gustaría destacar algo más sobre vuestro trabajo?

Sí, me gustaría destacar la parte de sonido, ya que es una parte que cuidamos mucho. Imagino que actualmente muchos programas, por cuestiones de presupuesto no pueden llevar un sonidista y va el cámara solo. Salvados desde el principio ha llevado un técnico de sonido y se ha cuidado mucho este extremo, escondiendo los micros, lo cual creo que es un arte, así como la postproducción de sonido que se hace después. Creo que es muy importante y que se ve en el resultado final. El espectador ve 10 minutos de una entrevista que ha durado dos horas para la que se han hecho muchísimas preguntas y se ha grabado mucho material.

 

¿Nunca pasáis miedo? Estoy pensando en los rodajes en la franja de Gaza, por ejemplo.

Más que miedo es adrenalina. Muchas veces acabas de grabar la secuencia y es como si hubieras jugado un partido, acabas destrozado. Otras de las particularidades de Salvados es que normalmente las temporadas son de trece capítulos, y en nuestro caso las temporadas son de 32 capítulos y grabamos todas las semanas, viajando y grabando cinco días. Además, nos gusta cuidar mucho las ‘intros’ de 40 segundos de cada programa, por lo que a la grabación normal se añaden más horas. No puedes compaginarlo con otros proyectos, es muy absorbente y no puedes planificar nada porque nunca sabes dónde vas a estar la siguiente semana, pero es muy gratificante.

 

Uno de los últimos programas realizados con la Canon C300:

 

 

Imágenes cedidas por Jordi Call